Va todo tan rápido que parece que las cosas sucedieron ayer o, si me apuráis mucho, anteayer. ¿Dieciséis años desde que falleció Camilo José Cela? No me lo creo. Aún gran parte de nosotros lo recordará con nitidez recogiendo el Premio Nobel y eso ya fue... ¡en 1989! Y así con todo. El Xacobeo de 1993 no solo marcó a Santiago, sino a toda Galicia. Ha pasado un cuarto de siglo desde que Pelegrín nos hizo olvidar a Cobi y a Curro, que habían sido protagonistas de nuestras vidas un año antes con las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla, o de los primeros conciertos en el Monto do Gozo, que inauguró Bruce Springsteen. Ya van 17 años del atentado de las Torres Gemelas en Nueva York y muchos aún somos capaces de recordar con nitidez lo que estábamos haciendo aquel día. A ello añadimos lo mucho que nos sorprende que un joven no sepa quién es Víctor Manuel o, quizás, algún artista que triunfaba en los 80, como Mecano. Quizás por esa relación especial que tenemos con el tiempo, tienen tirón filmes, programas o espectáculos que nos transportan unas décadas para atrás, a ese tiempo que vemos cercano. Ese mismo sentimiento que nos lleva a no resistirnos a esos encuentros de excompañeros de clase 20 años después de terminar COU. Y, ¿los que ahora no han alcanzado los 30 años y no entiendan casi nada de esto? Pronto se sentirán igual, aunque con otros referentes. Por eso, no está mal que de vez en cuando algunos nos recuerden el tiempo que llevan con nosotros, como hizo el año pasado el Museo do Pobo, Chévere o Teatro do Noroeste, y este año lo harán la Banda Municipal o Talía Teatro.