El Comité de Ética Asistencial debate dudas en las que está en juego la vida
SANTIAGO
Informa ante consultas sobre esfuerzo terapéutico o asistencia de dolencias graves
07 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.El Comité de Ética Asistencial da Área Sanitaria de Santiago debate cada vez más casos relacionados con dudas sobre tratamientos en los que está en juego la vida. Especialistas de la sanidad pública les piden que valoren la adecuación del esfuerzo terapéutico, y pacientes con dolencias graves plantean la posibilidad de participar en decisiones sobre su tratamiento. «Informamos sobre asuntos que teñen implicacións éticas, sempre cunha óptica de asesoramento; a nosa opinión nunca é vinculante», afirma el presidente del Comité, Joám Casas, médico de familia en A Baña.
Este comité suele intervenir en entre 10 y 15 casos anuales. Tiene reuniones ordinarias cada mes, y extraordinarias. Su fin es asesorar al personal sanitario y a personas usuarias de la sanidad pública en casos de conflicto ético. Ningún directivo del Sergas integra el comité, y la Administración les ha planteado consultas de algunos casos. La opinión del comité es preceptiva en las donaciones de órganos de donante vivo -cinco de riñón en el 2019- para garantizar la libre decisión del donante, con garantías de información y consentimiento. También interviene en caso de necesitar realizar una transfusión de sangre a una persona cuya religión se lo prohíbe o si se debe o no alargar artificialmente la vida de un paciente cuando, a la vista de los conocimientos de la medicina, no tiene solución.
Este último supuesto entra en lo que se conoce como adecuación del esfuerzo terapéutico: responder a si, en una situación considerada terminal, merece la pena y está justificado adoptar medidas extraordinarias para mantener la vida, iniciando -o retirando, si ya se hacen- actuaciones en pacientes con mal pronóstico vital o con mala calidad de vida. «Nos últimos meses abordamos varios casos de adecuación do esforzo terapéutico. Son casos nos que alguén se pregunta se prolongar tratamentos de soporte vital, ou doutro tipo, indefinidamente, é a mellor decisión posíbel para un paciente concreto», sostiene Joám Casas.
«Adecuación é termo máis correcto que limitación, pois normalmente é aplicado á interrupción dun tratamento de soporte vital. Aínda que non se abandona a asistencia do doente, se non que se lle ofrecen tratamento asintomático, coidados paliativos se están indicados, e soporte psicolóxico. Non se deben interpretar estas situacións como privar de axuda, que é o que pode facer pensar o termo limitar; do que se trata é de adecuar a axuda á realidade do doente», agrega.
El comité tiene «obrigatoriedade de confidencialidade. Non podemos por iso concretar ningún caso», sostiene. Desde el 2014 el área sanitaria facilita que se presenten instrucciones previas, o testamento vital, un documento en el que una persona indica cómo quiere que se actúe en casos en que esté en riesgo su vida y ella no pueda hacerlo: «Iso axuda en certos casos. Non é un documento pechado, a persoa pode modificar o seu contido cando decida. É importante coñecer o que a persoa quere, e podendo ser que se recolla na súa historia clínica», indica Casas.
Decidir sobre la propia salud
El protagonismo del paciente, su capacidad y derecho a decidir sobre su propia salud, y a que se integre su visión en el tratamiento de su proceso asistencial también llega al comité. «Un doente ben informado colabora mellor na recuperación da súa saúde e na solución de conflitos éticos. As dúbidas do doente sobre a situación é o peor», sostiene Gloria Chousa, vocal del comité.
También hay personas «que se cren con moita información e precisan axuda para filtrar o que saben e poder decidir ben. Sempre é importante que haxa unha responsabilidade compartida, que o doente sexa partícipe nas decisións sobre a súa saúde», resalta Joám Casas.
En 19 años no les plantearon problemas sobre el cuidado de personas por robots
A pesar de la creciente presencia de la inteligencia artificial y sus aplicaciones, con intervención de robots en los cuidados a personas, el Comité de Ética Asistencial da Área Sanitaria de Santiago no recibió ninguna consulta relacionado con este tema, afirma su presidente, Joám Casas.
El comité empezó, provisionalmente, con una comisión promotora, en mayo del 2001. Se constituyó el 9 de octubre de ese año, con el internista Santiago Tomé como primer presidente electo. Es «un órgano asesor independente», dice Joám Casas, su actual presidente. La psicóloga Irene Martínez, profesional en Conxo, es vicepresidenta; y Carmen Agra, enfermera del Clínico, secretaria. Lo integran 21 personas, la mayoría profesionales de la sanidad, y un grupo más pequeño, entre quienes está Gloria Chousa, de no profesionales, con pacientes y familiares.
Suscita interés, como lo evidencia que para renovar 7 miembros el año pasado recibiesen más de 50 solicitudes, afirma Casas. No discuten sobre negligencias médicas ni asuntos que sigan un proceso administrativo o judicial. «O comité non é para reclamacións, non fai de valedor do doente, nin é un xulgado; a nosa función é só de orientación en casos de conflito de valores ou ético, onde hai posicións diferentes. Poden ser diverxencias entre profesionais dun mesmo servizo, entre servizos diferentes, entre doentes e profesionais, ou outros», destaca Joám Casas.
El esfuerzo terapéutico es el tema que más preocupa desde el inicio. Se abordó ya en su primera actividad pública, el mes que se constituyó, por Diego Gracia, catedrático de la Complutense de Madrid y referencia de la bioética. En octubre del 2010, cuando lo presidía el psicólogo Miguel Anxo García, presentó el primer Código Ético aprobado en la sanidad gallega. En septiembre del 2015 la gerencia del área sanitaria defendió públicamente su compromiso para «evitar en todo momento a obstinación terapéutica, tal e como recolle a lei». Entonces, el servicio de pediatría solicitó información al Comité sobre el caso de una paciente, Andrea, muy polémico en el área sanitaria y fuera.
El personal del Sergas, sanitario o no, puede contactar con el comité por un correo electrónico corporativo, y las personas usuarias de la sanidad pública a través de Atención ao Doente.
En el 2010 elaboró y presentó el primer Código Ético asumido en la sanidad gallega