Los jugadores del Obradoiro eligen dorsal por tradición y sentimiento

Solo dos números son intocables, el 4 de Bernard Hopkins y el 15 de Oriol Junyent


Santiago / La Voz

Todo está permitido sin salirse de los dos dígitos, desde los motivos más sentimentales hasta los más supersticiosos o peregrinos. Con la excepción, claro está, de los dos intocables: el 4 de Bernard Hopkins y el 15 de Oriol Junyent, en espera de que algún día no muy lejano pueda acompañarlos en el Olimpo de los dioses obradoiristas el 14 del histórico Tonecho Lorenzo.

De momento, la renovada plantilla de Sar, consciente o inconscientemente, mantendrá intocable este dorsal 14, que la pasada campaña lució con escasa gloria Maxime de Zeeuw, así como otro mítico, el 33 que simbolizaba los triples de Corbacho y que Álvaro Muñoz —una de las pocas caras con las que la afición se reencontrará en el Multiusos en la inminente temporada, si el covid-19 lo permite— aparca ahora para asociarse al 2, el que llevaba su abuelo cuando jugaba al fútbol, explica el abulense. En el Obra, el 44 es sinónimo de Pepe Pozas, que cuando llegó al club, va para la séptima temporada, quiso el intocable 4, por lo que el capitán andaluz optó por doblarlo.

Uno de los nuevos, Kartal Özmizrak, escogió el 3 sin motivo específico alguno, «simplemente es un número que me gusta desde siempre», explica. Razones similares son las de Birutis, «es el número que he llevado los últimos años y me gusta, por eso he decidido mantenerlo». De suerte habla Beliauskas, que optó por el 9: «Vestir la camiseta llevando ese dorsal hace que me sienta muy bien». El mismo 9, porque siempre ha jugado luciéndolo, «un poco por tradición familiar», es el que quería Rafa García, pero tuvo que ceder ante Beliauskas, y por eso fue a por el 19, «por mantener la presencia de un 9 en el dorsal». Algo similar le pasó a Robertson: siempre ha jugado con el 3, pero al llegar al Obra ya se lo había cogido Özmizrak, por lo que le añadió un 0 y el suyo será el 30.

A Enoch le fue bien con el 23 en la universidad, «¡Quiero mantenerlo conmigo en mi carrera profesional!», exclama. Daum conserva el 24 de la pasada campaña, por motivos ya sabidos: «Es el que llevaba mi madre, lo siento como un número con una conexión familiar y me da una razón para jugar».

Sabida también es la querencia de Czerapowicz por el 35, lo luce desde la universidad porque quiere seguir en activo hasta los 35 años. Jake Cohen eligió el 32 porque es el dorsal con el que su padre jugó de universitario, y Álex Suárez el 93 porque es su año de nacimiento.

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