La división interna en el PSOE de Santiago aleja el tripartito que reclama para ya el BNG

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Mercedes Rosón y Goretti Sanmartín, tras la segunda reunión entre PSOE y BNG
Mercedes Rosón y Goretti Sanmartín, tras la segunda reunión entre PSOE y BNG XOAN A. SOLER

Goretti Sanmartín comenzará a perfilar su ejecutivo la próxima semana, tenga o no respuesta de los socialistas

09 jun 2023 . Actualizado a las 12:40 h.

El resultado del 28M sigue masticándose en el PSdeG-PSOE de Santiago. ¿Cuál es el mensaje que los ciudadanos enviaron a través de las urnas? Esa es la gran y principal cuestión a resolver. ¿Apostaron por poner un tripartito de izquierdas al frente del Pazo de Raxoi o dieron la espalda a los socialistas para que abandonen el gobierno y pasen a la oposición? Esas son, a grandes rasgos, las dos ideas que definen la división que se vive actualmente dentro del partido del puño y la rosa. Mientras que una de las familias ve con buenos ojos la entrada en un gobierno tripartito junto a Goretti Sanmartín y María Rozas, la otra facción considera que la ciudadanía les ha pedido dar un paso al lado, apoyar puntualmente a la alcaldesa y buscar un relevo al frente de la agrupación municipal tras la marcha de Sánchez Bugallo. Esa fragmentación aleja, de momento, cualquier solución, y también la respuesta a la oferta del BNG.

Con el pleno de investidura del 17 de junio a la vuelta de la esquina, el hotel NH Collection acogió este jueves la segunda reunión entre representantes de los dos partidos. Por el BNG acudió Goretti Sanmartín, Míriam Louzao y Xesús Domínguez; por el PSOE lo hicieron Mercedes Rosón, Sindo Guinarte, Mila Castro y Gonzalo Muíños. No estuvo Xoaquín Fernández Leiceaga, que anunció que no tomará posesión de su acta, a pesar de que apuntaba, en un primer instante, a encabezar las conversaciones por su conocimiento de ambas casas.

La única realidad es que la reunión terminó sin un pacto de gobierno, y todo apunta a que tampoco lo habrá antes de las elecciones generales del 23 de julio. Incluso un hipotético adelanto de las autonómicas puede condicionar ciertas posiciones políticas. Las velocidades y necesidades de BNG y PSOE, tal y como lo entienden desde ambas formaciones, son muy diferentes. Goretti Sanmartín aprieta a los socialistas para que se posicionen a favor o en contra de su oferta. Si la próxima semana no recibe una respuesta ya les ha adelantado que comenzará a diseñar el ejecutivo con los dos concejales de Compostela Aberta. Los socialistas lo consideran comprensible, pero en su caso no tienen tanta prisa, ya que creen que reformar el ejecutivo para incluir a los ediles del PSdeG no sería un problema irresoluble.

Sin un liderazgo claro

La marcha de Xosé Sánchez Bugallo de la política municipal ha dejado sin un liderazgo claro al partido y ha abierto una encrucijada en la agrupación, donde era secretario xeral. Su adiós tras la debacle electoral motivará que una gestora tome las riendas de la agrupación antes de que se abra el proceso para renovar a la Comisión Executiva, algo que todo apunta a que se articulará tras las elecciones generales.

Eso ralentiza los movimientos socialistas, que siguen masticando los resultados del 28M. Todos admiten que están con los ciudadanos de Santiago. ¿Pero qué pidieron, tripartito u oposición?

Gonzalo Muíños, Mila Castro, Mercedes Rosón, Sindo Guinarte, Xesús Domínguez, Goretti Sanmartín y Míriam Louzao, durante la reunión de este jueves
Gonzalo Muíños, Mila Castro, Mercedes Rosón, Sindo Guinarte, Xesús Domínguez, Goretti Sanmartín y Míriam Louzao, durante la reunión de este jueves XOAN A. SOLER

Mercedes Rosón, sobre la salida de Leiceaga: «Cada un que apande co seu»

Son muchas las voces que reiteran la necesidad de una renovación en el PSdeG-PSOE de Santiago de Compostela. Las dos más relevantes, la de Xosé Sánchez Bugallo, y la de Xoaquín Fernández Leiceaga, quien en su adiós de la política pidió una renovación «a fondo» del proyecto socialista que tiene que ir más allá de la figura de alcalde y de la suya: «Que os que estivemos, dun xeito ou doutro, en primeira liña, deamos un paso ao lado e deixemos paso a novas persoas que poidan protagonizar o agora, pero tamén o futuro».

Sobre el adiós de Leiceaga fue cuestionada Mercedes Rosón, que en una primera respuesta afirmó que la marcha era una «decisión persoal que respectamos, como non pode ser de outra maneira, pero non vou a entrar nela. Creo que os que estamos adquirimos un compromiso ca cidade, e temos que estar ás duras e as maduras». Sobre si considera que en su adiós la interpeló directamente a ella, afirmó que «eu non me sinto absolutamente interpelada por ninguén. Cada un que apande co seu».

Con Rosón portando una insignia del Grupo Nós en la solapa, icónico movimiento del nacionalismo gallego; y Goretti Sanmartín vestida de rojo, en lo que podía ser un guiño a los colores del PSOE, la cordialidad entre ambas fue total. «Avanzamos en temas que teñen que ver con problemas e cuestións relevantes da cidade», declaró Sanmartín en relación a los retos en vivienda, transporte, suministro de agua, turismo o Casa da Xuventude. «Foi unha reunión moi frutífera», admitió Rosón.

Sobre la importancia de una alianza de izquierdas insistió Sanmartín, quien que consideró que la aritmética era diferente a la del 2019: «Entendemos que o goberno ten que ser un conxunto de tódalas forzas de esquerda, xa que temos a posibilidade de contar con maioría absoluta e de realizar moitísimas máis cousas dende o pleno».