Míriam Tirado, consultora de crianza consciente: «Hay quien se informa más para comprar un coche que para tener un hijo»

SANTIAGO

La prolífica escritora aboga por formarse antes de tener hijos: «Deberíamos saber cuáles son las etapas de la infancia, cómo es el cerebro de un niño, qué necesita...»
14 mar 2025 . Actualizado a las 17:02 h.Marcar límites, y que se cumplan. Ese es el camino que Míriam Tirado (Manresa, 1976) intentará descifrar esta tarde, a las 16.00 horas, en el centro Dolores Ramos. Consultora en crianza consciente, es también la escritora de la exitosa saga Goa, donde descifra la encrucijada que viven los adolescentes en su atribulada transición hacia la etapa adulta.
—¿Cómo se deben poner límites?
—Teniendo en cuenta lo que necesita el niño en cada etapa. No hace falta enfadarnos, que es algo típico cuando tenemos que mostrarles que algo no se puede hacer. Son pequeños, están creciendo y necesitan que seamos responsables y que hagamos un uso de la autoridad responsable, respetuoso y asertivo.
—¿Por qué es difícil mantenerlos?
—Porque nos falta información. Uno no sabe muy bien si lo estará haciendo bien. También nos comparamos y dudamos si mis padres me dicen que soy demasiado blanda o dura, o si veo que mis amigos lo hacen de forma distinta. Los límites necesitan de mucha seguridad y claridad, son muy importantes para el desarrollo de un niño.
—¿Esas líneas rojas deben ser siempre las mismas?
—Muchas veces deberían ser las mismas porque hablamos de esos valores que ayudan a un niño a desarrollarse y estar en sociedad: está el respeto a los demás, hacia uno mismo, no ponerse en peligro ni poner en peligro a los demás… Cosas de sentido común. Ningún padre deja a su hijo asomarse a la ventana, pero con las pantallas, que sabemos que la exposición es perjudicial para su cerebro, muchos dejan que pasen demasiadas horas delante de ellas. Existe una falta de límites y de información, pero también cansancio. Educar no es fácil, implica mucha presencia, picar piedra y constancia. Si el niño llora y cambiamos el sí por un no, nunca acaba de tener claro que es sí y que es no. Nuestros límites necesitan tener claridad, seguridad y consistencia.
—¿Criar requiere formarse?
—Se escucha mucho lo de que ‘como todo el mundo tiene hijos, no debe ser tan difícil’. Y lo es, mucho. Implica información y formación. Hay quien se informa más para comprar un coche que para tener un hijo. Deberíamos saber cuáles son las etapas de la infancia, cómo es el cerebro de un niño, qué necesita, cuáles son las necesidades básicas de cada momento, cómo acompañarles… Todo nos ayuda a establecer límites de forma consciente. Hay padres que me dicen que sus hijos no les hacen caso. ¿Qué pensabas? La naturaleza de la infancia es ir hacia la independencia y la autonomía, están programados para decirte que no en determinadas etapas de su vida.
—¿Estamos criando a los hijos para que sean autónomos?
—Las generalizaciones me cuestan, pero es cierto que las familias trabajan muchísimas horas para llegar a fin de mes. Que trabajen muchas horas implica que están muy pocas con sus hijos, lo que tiene unas consecuencias. Pasan muchas horas en el colegio, luego empalman con extraescolares y no sé cuántas cosas más. Las familias van con un nivel de estrés muy alto. Cuando digo familias, hablo de adultos y de niños. Tenemos a niños estresados y ese estrés no les ayuda a poder desarrollarse de una forma sana, muchas veces lo que provoca es ansiedad e inseguridad. Tenemos que bajar un poco las revoluciones si queremos tener adultos que sean sanos emocionalmente. También buscar tiempo para estar con ellos, entenderlos y educarlos. Los niños necesitan mucha presencia y tiempo con sus adultos de referencia.
—Cuesta compaginar la carrera laboral con la familia.
—Se nos exige mucho y a todo no se llega. Toda elección conlleva unas renuncias y hay que estar muy convencido de los valores que uno tiene para que nuestra vida esté de acuerdo a ellos. Cuando no encaja lo que sentimos, pensamos y hacemos, todo se desbarajusta. Aparece la culpa, el estrés, una autoexigencia tremenda. Así nadie disfruta. Como decía, tenemos que bajar tres marchas. Hay demasiadas actividades, también el fin de semana. Parece que si no has ido al teatro y a ver esto o aquello, tu hijo no será suficientemente inteligente. Muchos niños lo que necesitan el fin de semana es no hacer nada, jugar, estar en casa tranquilamente, salir al aire libre, correr. Todo es muchísimo más simple.
—Los conflictos en las parejas se disparan tras tener hijos.
—Muchos de esos problemas es porque esos valores que uno tiene, aunque a veces no eres ni consciente, aparecen. No se discuten antes, ni se hablan o se ponen encima de la mesa hasta que el niño está aquí. A veces luego nos percatamos que estamos en las antípodas y se empieza a tener problemas, roces y conflictos porque no hemos tenido ninguna conversación antes. Animo a las parejas que estén pensando si tener hijos, a que no eludan estas cuestiones.
—Que un crío no tenga límites tampoco es inocuo.
—A los que se les consiente mucho, ocurre que cuando llegan al colegio y empiezan a decirles que no, no lo entienden. Muchas veces me dicen que un hijo de tres años tiene poca tolerancia a la frustración. Pues claro, tiene tres años. Está en fase egocéntrica. Hace nada era un bebé e intentábamos cubrir todas sus necesidades porque es dependiente. Obviamente, si va creciendo y se encuentra siempre con el sí, cuando salen a la vida real lo llevan fatal. La responsabilidad de los padres es decirles que puede y que no pueden hacer. Marcar pautas.