El Concello paraliza una obra en Santa Marta que fue autorizada al costado de un hórreo de 1830
SANTIAGO

Los propietarios del bien, catalogado como BIC, afirman que los trabajos han dañado la base de la estructura y temen que de continuar acaben derribándolo
20 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.En la travesía de Santa Marta de Abaixo, a un paso del Camino Portugués, se encuentra el hórreo de la familia de Manuel Seoane Ríos, quien era conocido popularmente con el mote de O Paxarelo. Restaurado por sus herederas, es una de ellas quien afirma que su construcción data de la década de 1830. Lo describe como el último hórreo que sobrevive dentro del casco urbano de Santiago, lo que permite evocar una época en que Santa Marta, hoy uno de los barrios chic y de mayor renta de la capital gallega, era un mar de tierras de labradío. La congestión urbanística ha terminado por encajonarlo entre varios edificios y casas, lo que hoy provoca que su presencia sorprenda al que desconoce la historia del barrio. ¿Qué pinta un hórreo ahí?
El Concello de Santiago autorizó, a menos de dos metros, la construcción de un nuevo edifico de 12,5 metros de altura, que contará con un sótano, una planta baja, tres pisos y un bajo cubierta. La llegada de maquinaria pesada la pasada semana motivó que una de las dueñas del hórreo llamara a Raxoi y se dirigiera a la Dirección Xeral de Patrimonio para pedir explicaciones. Considera que, con la legislación vigente, no se puede construir un nuevo inmueble a una distancia de apenas dos metros del hórreo, que, por su antigüedad, es de facto un Bien de Interés Cultural (BIC).
El telefonazo al Concello acabó en la paralización de la obra, aunque es desde el propio ejecutivo admiten que «conta con licenza municipal e coas autorizacións necesarias para a súa concesión. É responsabilidade da dirección técnica da obra o cumprimento das condicións».
Queja formal
Las propietarias del BIC remitieron la pasada semana un escrito a la Consellería de Cultura, de la que depende la Dirección Xeral de Patrimonio, para reclamarle la paralización de la obra, «con la finalidad de garantizar la preservación íntegra del hórreo y de su entorno protegido». Ayer, fuentes de la consellería afirmaron que Patrimonio «non ten constancia de ningunha notificación administrativa por danos nun hórreo BIC en Santiago». Una de las herederas dice que la actividad de la maquinaria pesada ya ha provocado daños en la base de la estructura.
En Raxoi admiten que la obra, al estar dentro del «ámbito de protección dun ben catalogado (hórreo) e dentro do ámbito do Camiño Portugués, para a concesión de licenza obtívose a autorización sectorial da Dirección Xeral de Patrimonio Cultural da Xunta de Galicia». Finalmente, el Concello concedió la «licenza de obra condicionada, entre outros aspectos, á inclusión das medidas de protección precisas para evitar o dano protexido».
Desde la propiedad del hórreo de O Paxarelo afirman que no se tomó ninguna medida preventiva, y aseguran que los operarios estuvieron trabajando a centímetros del inmueble, casi bicentenario. Fue por ello que el pasado 12 de agosto llamaron a la Policía Local de Santiago para denunciar lo que estaba ocurriendo. El propio Concello confirma que los agentes acudieron, registraron la denuncia y emitieron «un parte que lle é trasladado ao departamento de Urbanismo».
Eso motivó la presencia del arquitecto municipal el 18 de agosto para inspeccionar las obras, emitiendo un informe técnico una jornada después. El 19 se resolvió la incoación de un expediente administrativo y se ordenó la paralización de las obras hasta que se adopten «medidas preventivas de riscos e seguridade», afirman en Raxoi. Desde la propiedad del hórreo lo ven insuficiente, ya que entienden que la obra no se puede llevar a cabo.
«Consideramos que la ley nos da la razón»
En su escrito a la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta, las propietarias del hórreo de la travesía de Santa Marta de Abaixo afirmaron que «la ejecución proyectada contempla el uso de maquinaria pesada, así como excavaciones y movimientos de tierra, lo que implica un riesgo cierto e inminente para la integridad estructural del bien, pudiendo provocar daños irreparables en su cimentación, estabilidad y valor histórico-artístico».
Consideran que, en su caso personal, cualquier reforma que han intentado llevar a cabo en su propiedad ha sido un tormento, mientras que denuncian que ahora se está permitiendo la construcción de un edificio de tres pisos. «Consideramos que la ley nos da la razón, ya que se está intentando levantar a dos metros de un BIC, puesto que supuestamente son intocables», precisó una de las propietarias del hórreo de O Paxarelo, que afirma que también teme por una casa pegada a la zona, que pertenece a uno de sus familiares: «La verdad es que tenemos miedo de que se nos venga todo abajo».