Manuel y Álex compartían su pasión por las motos y hoy tienen una decena a disposición de otros pilotos en Compostela
24 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Dicen que cuando la lluvia cae, el alma motera se vuelve más fuerte. No todos están hechos para rodar cuando no brilla el sol y mucho menos se aventuran a invertir su dinero, estando en una de las ciudades más lluviosas de España, en un negocio de alquiler de motos. Donde otros solo vieron cielos grises, Manuel avistó una oportunidad sobre dos ruedas.
Este emprendedor, vecino de Santiago, «es motero y muchas veces quería salir de ruta con otros, pero no siempre había gente disponible. Se le ocurrió generar una plataforma para crear una comunidad a la que pudieran unirse incluso quienes no tenían moto propia. Esta idea inicial fue pivotando hacia la de ofrecer esta posibilidad a las personas que llegaban a Compostela, peregrinos y turistas, para conocer Galicia de otra forma, poder recorrer sus carreteras y llegar a rincones que de otra forma no podrían», explica su mano derecha en esta aventura, Álex Passaretti, picheleiro (de abuelo italiano, de ahí el apellido) criado entre O Castiñeiriño y Aríns. Él fue deportista de élite, en la natación, y su pasión por las motos se remonta a cuando se sacó el carné para conducirlas, con 17 años.
Esta afición en común hizo que se detuviera delante de la tienda que iba a abrir Manuel en la rúa de Curros Enríquez, Franky Motoadventures, y acabaron entablando conversación. «Nunca vi un negocio como este y me encantó la idea. Manuel me dijo que estaba buscando a alguien que se ocupara de la parte más digital, en la que yo tengo experiencia, y así acabé encargándome del márketing online y la gerencia aquí», relata el joven de 27 años. Tienen una flota de 10 motos, desde modelos de 125 centímetros cúbicos —que pueden conducir los conductores con el carné de coche (el B) y tres años de antigüedad— a otros exclusivamente para pilotos con permiso A2 de hasta 800 centímetros cúbicos. «La que más salida tiene es la Tango, y la hay con ruedas de tierra o de carretera. Es el híbrido perfecto de moto alta y manejable», apunta Álex.
Apunta Manuel que él, siendo un motero aficionado de Santiago, quería darles la oportunidad a los turistas de disfrutar de los lugares menos conocidos que hay en la comarca y la comunidad gallega a través de una alternativa de transporte. Revela que Franky es el nombre de su hijo, «que ha andado en moto también».y motoadventures se refiere a las rutas organizadas por Galicia, aunque en el futuro no descartan otras en el exterior y «darle una dimensión internacional a la empresa».
Desde que comenzó a rodar Franky Motoadventures, a finales de mayo, «hemos tenido muy buena acogida entre los peregrinos. Llegan a Santiago tras hacer el Camino y, en vez de ir a Finisterre andando o en bus, van en moto. También contratan el servicio otros turistas. Hace poco, por ejemplo, estuvo por aquí un argentino que quería recorrer Galicia en moto. Además, atendemos a gente de Santiago y alrededores que quiere probar una de 125, porque no es lo mismo ir de paquete que conducirla...», añade el gerente.
¿Y la lluvia no es un freno? «Ir en moto lloviendo es otra experiencia. Si haces una ruta, más o menos organizada, te da igual que llueva o no y depende también de la cantidad de agua que caiga, claro... Puede echar a la gente para atrás y es algo que teníamos previsto. A partir de ahora nos iremos preparando para la siguiente campaña de verano y organizaremos alguna salida puntual para moteros que tengan vehículo propio u otros que quieran sumarse alquilando uno de los nuestros», contesta.