El milagro de conectarse a la web en el rural de Santa Comba: «Só teño internet se subo ao máis alto da casa»

Olimpio Pelayo Arca Camba
O. P. Arca SANTIAGO / LA VOZ

SANTA COMBA

Mari Carmen García, vecina de A Illa, en Freixeiro, critica la falta de servicio telefónico pese a contactar con cuatro compañías para disponer de una conexión efectiva

16 feb 2024 . Actualizado a las 17:13 h.

Mari Carmen García vive en A Illa. Una aldea de la parroquia de Freixeiro, en Santa Comba, en un valle que hace muy difícil la cobertura de telefonía móvil. Ella logró, hace un año y cuatro meses, evitar la premonición del topónimo, vencer el aillamento de comunicaciones y llevar a su casa la fibra óptica: «Estaba con Orange, e moi satisfeita co servizo. Ata que hai cerca dun mes, mo cortaron. Na compañía dinme que Movistar é o provedor de fibra, e que como está eliminando as liñas de cobre para sustituílas por fibra, non hai suficientes portos e desconectou o da miña casa, que estaba nun terminal que non me correspondía». Y adiós a la fibra, y con él al teléfono fijo, el acceso a internet, a las series y al fútbol. Que no es lo que más preocupa a Mari Carmen: «Na casa vive miña nai de 90 anos, que ten un botón de teleasistencia. E non funciona, porque vai conectado ao teléfono». Tampoco su marido, taxista, puede atender a los clientes que reclaman sus servicios, ni estar al tanto de la aplicación de compañías aseguradoras que le notifican viajes de personas que han sufrido un percance en carretera.

Así que no se quedó parada ante el apagón: «Como me parecía que Orange ía ter pouca posibilidade de presión, contratei con outras compañías». Si su casa fuese una administración, podría decirse que abrió un concurso público, en concurrencia competitiva, con un único criterio de adjudicación: la primera que devuelva internet en condiciones a su casa, lo ganará.

«Contratei con O2, a low cost de Movistar, pero nada: quedaron en vir hoxe [por el jueves], pero nin apareceron nin chamaron. Tamén contratei con Evoa, pero non vai. E a semana pasada dinme de alta con Movistar cun número novo: dixéronme que todo ben, pero aos dous días enviaron unha mensaxe dicindo que por un problema técnico tardarían máis do esperado, e chegoume o mércores un equipo de internet satelital, que tampouco funcionou». Entre tanto, contactó con Consumo de la Xunta: «Dinme que só podo reclamar a Orange, e que Orange contacte con Movistar. Pero eu estou sen internet, e por moita denuncia que haxa, non se vai solucionar», que es lo que ella necesita.

Así que no le queda otra que subirse a lo más alto de su casa, al antiguo fayado modernizado en bajo cubierta, a buscar alguna rayita de cobertura que le permita conectar su ordenador a internet. Porque la otra opción que tiene, en invierno, no es aconsejable: «Tamén hai algo de cobertura nunha horta que está nun alto, a 50 metros da casa». Ella, profesora en el instituto de Santa Comba, prolonga su estancia en el centro para realizar tareas como con el programa Abalar o remitir correos electrónicos a sus alumnos, que desde su casa dependerían de la suerte de engancharse a internet.

Cree que con la instalación de más puertos de conexión, el problema se solventaría, y no entiende cómo puede dejarse un hogar sin un servicio de comunicaciones vital: «Moito anuncio para que a xente veña para a aldea, pero aquí o que necesitamos son servizos, non propaganda. Isto nunha cidade non pasaría, porque a solución é fácil, non hai que poñer postes nin traer o cable ata a miña casa, que xa ben complicado foi que chegara no seu día».