Amenazan con embargar la casa a una familia de Santiago por una deuda de 23 euros

El importe pendiente de cobro por Jazztel responde a facturas generadas tras dar de baja el servicio


Santiago / la voz

Nunca imaginaron que recibirían una carta amenazando con el embargo de su vivienda. Después de muchos años de trabajo duro y jornadas de sol a sol para pagar la propiedad donde vieron crecer a sus hijos, un matrimonio de Santiago vio cómo todo el esfuerzo invertido peligraba por una deuda pírrica, de 23 euros. Cuentan, desde la indignación, la extravagante situación en la que se vieron de la noche a la mañana. Todo comenzó cuando este verano la pareja de jubilados decidió cambiar de compañía telefónica. Tenían contratado un servicio de ADSL, con llamadas de fijo y móvil, con Jazztel. La otra empresa se encargó de tramitar la portabilidad y a principios de junio recibían la notificación de la baja. Parecía ir todo sobre ruedas, sin embargo su anterior operadora siguió cobrando distintos importes durante los tres meses siguientes.

Al recibir en agosto el primer recibo de 9,62 euros, optaron por devolverlo. El titular del contrato, R. C. L., creía que se trataba de un cobro traspapelado. Pero nada más lejos de la realidad. En septiembre llegó otro por el mismo importe y en octubre el tercero, por 3,85 euros. Los adeudos aparecían vinculados a un número que desconocían tener, pues «en ningún momento se contrató una línea móvil que no fuera la de mi esposa», manifiesta él.

Su sorpresa fue mayor al comprobar que este misterioso número sí figuraba en las facturas, enviadas únicamente al correo electrónico de un familiar (el que facilitaron los septuagenarios en su día, al carecer una cuenta propia ni habilidades digitales); aunque el gasto de esa línea en los últimos años había sido de 0 euros. Y fue tras dejar la compañía cuando se empezó a cobrar.

Promoción envenenada

Su mujer señala que, después de devolver la primera factura, la operadora se puso en contacto con ella. Abrieron dos incidencias, «que su departamento interno resolvió en nuestra contra, aunque no nos lo comunicaron», continúa. Y no fue hasta enero cuando lograron saber que el número móvil estaba vinculada a una línea de datos de 250 Megas y, al parecer, tenía la condición de gratuita por disponer del servicio de ADSL, promoción que finalizaba automáticamente al cancelarlo, «pero tampoco se nos informó de nada de esto. Se aprovechan de la gente mayor como nosotros».

R. C. L. presentó una reclamación a través de la OCU hace un par de semanas, pendiente de contestación. Solo unos días más tarde, recibía la segunda carta del departamento legal contratado por Jazztel. En ella, exactamente igual que en la primera (remitida en diciembre), se le urgía a pagar los 23,09 euros en un plazo de cinco días para llegar «a un acuerdo extrajudicial». De lo contrario, amenazaba con aumentar la deuda «en concepto de intereses y gastos»; el embargo «de todo tipo de bienes», incluida la pensión y la vivienda; la interposición de una demanda judicial; y su incorporación al listado de morosos.

La pareja, capaz de recorrer 50 kilómetros de vuelta para abonar 2 euros del café que se olvidaron de pagar en un área de servicio de la autopista, reconoce que si no han saldado esta deuda «no es porque no podamos, sino porque nos parece una tomadura de pelo». Por su parte, desde la empresa de telecomunicaciones, indican que la línea «no fue dada de baja por el cliente cuando este dio de baja el ADSL con Jazztel, con lo que se empezó a generar deuda». Sin embargo, «en atención a este malentendido, por el cual pedimos disculpas al R. C. L., se va a cancelar la deuda pendiente», dicen.

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