Carlos insulta a la prensa

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

ARNO BALZARINI

31 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

habla mal de nosotros, pero nosotros tenemos que ponerlo en un altar, porque cada día nos da titulares, historias y fotos con toda generosidad. ¿Que no tienes noticias? Pues echas mano de Carlos y listo. La última fue antológica, ya que mientras posaban muy sonrientes él y sus hijos para la prensa en Klosters, la estación suiza de esquí, los micrófonos abiertos por error le captaron diciendo que odiaba eso de posar para los periodistas, a los que denominó «maldita gente». No lo dijo porque sí, eso es verdad. Resulta que hay entre la Casa Real británica y la prensa dos acuerdos tácitos: una, no achicharrar a los jóvenes mientras están estudiando; y no perseguir a los royals en vacaciones, para lo que se pacta un posado al inicio de las mismas. Como ven, estas normas también rigen para otras casas reales, como la española. Pues el caso es que ayer, Carlos se desayunó con unas fotos de su hijo mayor, Guillermo , con su novia, Kate Middleton, de 22 años, en la estación de esquí. Algunos medios sensacionalistas hablaban ya de la reina Kate, ya que es la segunda vez que la joven acude a esquiar con los Windsor . La jornada no pudo empezar peor, y cuando el periodista de la BBC Nicholas Witchell preguntó al príncipe de Gales qué tal se sentía a una semana de su enlace, éste le soltó una bordería: «Me alegro de que haya oído hablar de eso». Acto seguido comenzaron los disparos de los fotógrafos y los micrófonos recogieron las frasecitas: «Esta maldita gente...» y «no puedo soportar a este hombre (el informador de la BBC)...Es horrible». Igualmente, Enrique , que a sus veinte años ya ha sufrido mil encontronazos con los paparazzi , fue sorprendido diciendo con sarcasmo «esto es tan divertido...». Curiosamente, el único que mantenía el tipo era Guillermo, el más damnificado, que urgía a su padre y hermano a «mantener la sonrisa». Todo el jaleo ha trascendido, como el lógico y Paddy Harveson, secretario de comunicación del príncipe de Gales, alegó que Carlos «estaba enfadado por las fotografías de los paparazzi», pero el sentimiento más general es el de Max Clifford , un experto en comunicación, quien dice de Carlos de Inglaterra es «un desastre de relaciones públicas», lo que «es especialmente perjudicial. No sólo muestra arrogancia y desprecio hacia la prensa, sino que parece que Guillermo y Enrique van a ser iguales». Por cierto, ya sabemos que la familia real española no enviará a ningún representante a la boda del próximo viernes, ya que el príncipe Felipe y la princesa Letizia tenían comprometida su presencia en el nombramiento de Ricardo Lagos, presidente de Chile, doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca. ¿Estará la prima Isabel llamando a toda la parentela para que las testas coronadas le hagan el vacío a su propio hijo? Porque no creo que la Casa Real española se oponga a la boda del heredero con una divorciada... Todo este jugoso asunto me da pie para lanzarme de cabeza a las páginas satinadas y rosas de las revistas. Todas se presentan con una portada dedicada a Raniero de Mónaco , y creo que ninguna dice que sigue vivo, no fuese a pillarles el toro con las revistas en el quiosco. Obviamente, cada cual hace un repaso de la vida, obra y milagros del marido de Grace Kelly, y hasta Diez minutos saca muchas fotos del ya regente Alberto rodeado de chicas. Además de los Grimaldi , el sumario del revisteo es bastante rancio: los hijos y nietos de John Wayne enseñando rancho ecléctico en ¡Hola!, alternativa torera de Cayetano y olé, Semana Santa en Sevilla y Mallorca, barbacoa de Matthew McConaughey en honor de Pe (como lo leen), la visita fugaz de Luis Alfonso de Borbón y Margarita Vargas a España, y cosas así. Por cierto, Jaime Peñafiel tiene razón al denunciar a los cortesanos y si no, comprueben hasta donde llega la necedad: el dueño de un restaurante mallorquín donde cenaron el verano pasado los príncipes de Asturias no deja que se ocupe la mesa escogida por ellos y ahora es un museíto .