UN científico del Instituto para la Física de la Atmósfera de la Universidad de Mainz dice que la caspa, las células muertas y el polvo también contaminan el medio ambiente. Lo recoge la revista Science , no el semanario Más Pallá, no vaya usted a pensar.... Así está España, con la de caspa que se genera en este país, es que no damos abasto. ¡Con que... humos de fábricas, escapes de automóviles y aerosoles, eh! Que no nos chupamos el dedo. ¡La caspa! Eso sí que es cosa mala. Empiezas con una ligera nevada sobre los hombros y acabas cargándote el planeta tú solito con una inocente sacudida de cabeza. Cada vez que se celebra un concierto heavy , con tanta melena ondeante, la Tierra se deforesta un poquito más. Luego la culpa la tienen los pobres empresarios madereros por cortar unos cuantos millones de arbolitos en Brasil. Angelitos. Desde luego, tantos años avisándonos, dándonos la turra con el Zincpiritione, y nosotros pasando, ajenos a la tragedia que se avecina. Y Bush que se pone tonto y se escaquea del protocolo de Kioto. Un santo. Y tú, un peligro suelto en tu propia casa, día a día, venga a darle a los muebles con el plumero, el pronto y el paño, esparciendo partículas superdañinas por el espacio, cambiando el polvo por brillo. En Galicia ya ni llueve, de tanta caspa que hay. ¿Pero para qué queremos un plan? Lo que hace falta es un tratamiento capilar radical.