Modelos urbanos | Una transformación a medias El efecto Guggenheim y las buenas prácticas de renovación urbana se han convertido en un ejemplo y han reactivado una urbe en decadencia, pero falta apuntalar el proyecto
01 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La metrópoli vasca es un claro ejemplo de las ciudades de la revolución industrial que después de haber alcanzado el estatus de metrópoli económica, financiera y portuaria entraron en una fase de decadencia estructural, motivada por el cambio del modelo económico urbano. Y más en este caso, porque los sectores fuertes (siderurgia, naval y química básica) fueron los más directamente afectados por la crisis, y porque el enorme potencial empresarial y de servicios, especialmente los financieros, que la gran ciudad vasca había acumulado, trasladaron su domicilio o actividad a otras ciudades, como respuesta a las dificultades sociopolíticas del entorno, en cuya conflictividad tampoco los posibles nuevos inversores encontraron un entorno innovador de acogida. En este contexto, la ciudad necesitaba pensar en su futuro para recuperar posiciones perdidas. No era difícil perfilar el futuro: reconvertir a la ciudad en un centro de servicios avanzado para las empresas, adaptando el potencial del entorno (recursos humanos cualificados, climax empresarial, capacidad de riesgo, redes de influencia) a las demandas de la nueva sociedad. También, como Barcelona, la ciudad tenía proyectos importantes en marcha: terminación del puerto exterior, aeropuerto internacional, recinto ferial, saneamiento de la ría, organización de la gestión en el área metropolitana... Plan estratégico Bilbao terminó su plan estratégico en 1991, y en él se sentaron las bases para la consolidación de la metrópoli como centro terciario y empresarial del suroeste europeo, en clara competencia con Burdeos. Así surgió un proyecto de ciudad, unido a la creación de un ente de apoyo innovador y conformador de sinergias, Bilbao Metrópoli 30, en la que participan Administraciones y empresas como expresión del compromiso social con la ciudad. Bilbao Ría 2000, a su vez, es el foro que necesita la gestión del acerbo público inservible, empresarial e infraestructural. La idea es regenerar la ría como arteria de la nueva metrópoli. Si antes fue el canal de la gran industria, ahora debería convertirse en la arteria fluvial de la nueva imagen de la ciudad. Tres fueron los grandes proyectos, el saneamiento de la ría y la reestructuración de la red ferroviaria que ahogaba a la ciudad central, la creación de un gran centro urbano cultural y de negocios en Abandoibarra, y la previsión a medio y largo plazo de un centro empresarial y tecnológico de diseño en Zorrozaurre, así como la recuperación del entorno envejecido de la ría hasta su salida al mar. Más recientemente se incorporó una actuación más localizada: regenerar el núcleo originario de la ciudad, Bilbao la Vieja. El proyecto, con un gran compromiso del Gobierno vasco, sumó a los espacios anteriores, el nuevo aeopuerto, el palacio de congresos y auditorio, el nuevo centro de exposiciones, grandes edificios para hoteles, viviendas de lujo y oficinas, el metro, la rehabilitación, reurbanización y peatonalización del Ensanche y otras obras en marcha. Reconocidos arquitectos Hoy, Bilbao presenta la imagen de una ciudad transformada por la firma de algunos de los más reconocidos arquitectos del mundo. Pero nada de ello sería lo mismo de no haber tenido lugar la construcción del Guggenheim. En esta oportunidad, el Gobierno vasco vio la gran ocasión para basar en ella el plan de márketing urbano que tanto necesitaba para cambiar su imagen. La fortuna de un diseño innovador que marcó una pauta en la arquitectura mundial reforzó el papel del museo como emblema y nuevo centro de atracción internacional que hizo de la cansada ciudad industrial un centro del turismo internacional, especialmente norteamericano. El efecto Guggenhain se ha convertido en un modelo que muchas ciudades siguen imitando, aunque en ningún caso el valor de la innovación pueden arrebatar a Bilbao. Todos estamos de acuerdo en que Bilbao es ya otra ciudad, que su imagen se ha globalizado, que la recuperación del centro es un compendio de buenas prácticas urbanísticas, pero el éxito de la forma y de la imagen no ha tenido todavía su contrapartida en las aspiraciones de la ciudad para recuperar su posición de centro internacional de negocios en una sociedad del conocimiento. La actividad empresarial no ha vuelto a la aglomeración ni tampoco nuevas empresas multinacionales han traído aquí su sede. Podríamos invocar varias razones, entre las cuales la situación sociopolítica no es causa menor, pero hay más. Por eso es un éxito a medias, porque si no se produce una reactivación empresarial, una nueva oferta de empleo, una mayor internacionalización de sus actividades, Bilbao aún tiene mucho que trabajar para alcanzar el éxito buscado.