Portugal decidirá mañana si despenaliza el aborto. La pregunta será la misma que en la consulta de 1998. Entonces, la abstención del 68% de los votantes invalidó el referendo
09 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El jueves, el lisboeta Diario de Noticias titulaba en su primera página: «Sim e Não dramatizan na recta final da campaña». Las encuestas, a principios de año claramente favorables al sí, advierten de la posibilidad de vuelco el domingo. Antes del arranque de la campaña, el «sí» gozaba de un amplio margen, por encima del 60%; pero la agresiva estrategia de los partidarios del «no» les ha permitido recuperarse hasta el 46% de apoyos, según algunas encuestas. La pregunta será la misma que hace nueve años: «¿Está de acuerdo con la despenalización de la interrupción voluntaria de la gravidez, si la misma es realizada por opción de la mujer, en las primeras 10 semanas y en establecimiento de salud legalmente autorizado?». La cuestión dividió el país en dos bandos desde que se anunció el referendo. De un lado, por el «no», el PSD y el CDS-PP junto a la Iglesia y una docena de movimientos. Enfrente, el PS y el Bloco de Esquerdas con cinco agrupaciones cívicas por el «sí». Limpios y peinados La virtud de la campaña del «no» consistió en dejar en un segundo plano a los líderes políticos de la derecha y a la propia Iglesia, colocando como portavoces a una pediatra, a una médica y a un ginecólogo, «de imagen limpia, cuidada, peinada, que pega bien en los noticiarios», según los ha caracterizado la prensa. Fueron los rostros de la Plataforma Não Obrigado, un grupo pequeño y cohesionado que lanzó una propaganda cruda con carteles de bebés y fetos con leyendas como «¡Uf!, ya pasé las 10 semanas» o «Tengo 10 semanas: Protéjanme». El PS de José Socrates estuvo más preocupado por evitar una alta abstención. La campaña por el «sí» fue dispersa. «Hay personas del PS que no se sientan en la misma sala con personas del Bloco de Esquerda; hay personas del Movimento Cidadanía que no se sientan a la misma mesa con personas del Movimento Voto Sim; y hay personas del PCP que no se sientan a la misma mesa con nadie», escribió Ricardo Dias en el diario Publico. La Comisión Nacional de Elecciones despachó quejas por retirada de carteles y por la parcialidad de algunos medios. Rádio Renascença protestó porque se le exigía a conceder tiempo en antena al «sí». Médicos pela Escolha convocaron a la prensa para que escuchara testimonios de mujeres que se vieron obligadas a abortar fuera de la ley. Algunas cálculos estiman que 350.000 portuguesas han abortado alguna vez; y la sanidad pública sólo practica un millar de abortos al año. El «sí» parece encaminado a la victoria, pero la descarnada batalla previa la ha ganado el «no».