EE.UU. reconoce por primera vez que el CO2 es perjudicial para la salud

Tatiana López

SOCIEDAD

«El documento cambia las reglas. Ahora la única opción es legislar», asegura el demócrata Ed Markey

18 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La Veintitrés años después de que Naciones Unidas reconociera por primera los peligros del cambio climático en el mundo, EE.UU. ha admitido por fin que el C02 es malo para salud. Así por lo menos lo aseguró ayer en un comunicado la Agencia para el Medioambiente del país, EPA según sus siglas en inglés, y quien en una declaración sin precedentes confirmaba que la emisión «de gases invernadero a la atmósfera pone en peligro la salud y el bienestar de las generaciones actuales y futuras».

El dictamen de la organización llegaba justo dos años después de que el Tribunal Supremo de EE.UU. exigiera a la EPA un estudio exhaustivo sobre las verdaderas consecuencias del calentamiento global con el objeto de determinar si este tipo de emisiones debían ser limitadas por el gobierno estadounidense, y tal y como se establece en llamada Ley del aire limpio.

Una cuestión que a día de hoy sigue sin ser contestada, ya que, si bien la EPA reconoce en su informe que los gases invernadero «ya están afectando adversamente, y seguirá afectándolos, al bienestar público», el documento no implica ninguna de momento ninguna acción directa por parte del Gobierno de los EE.UU., que recibirá su dictamen definitivo en los próximos 60 días.

Sin embargo, y a pesar del silencio de la organización a este respecto, muchos políticos apuntaban ya ayer a un viraje histórico en la aproximación de los EE.UU. al cambio climático. «Este nuevo documento ha cambiado definitivamente las reglas del juego porque ya no se trata de hacer o no una ley . Ahora la única opción es legislar y regular», dijo el congresista demócrata Ed Markey, vicepresidente del Comité Medioambiental en el Capitolio. Para apoyar estas declaraciones, Markey aludió directamente a algunas conclusiones reflejadas en el informe de la EPA y en el cual la organización reconoce por primer vez que «el impacto del cambio climático repercute en un aumento de las sequías, más lluvias intensas e inundaciones, olas de calor más frecuentes e intensas, así como más fuegos incontrolados», y que de no ponerle remedio «a lo largo del siglo XXI, los cambios climáticos provocarán que algunas especies se desplacen hacia el norte y zonas elevadas, y cambiarán drásticamente los ecosistemas». Además, la EPA asegura que «las pruebas científicas señalan claramente que los niveles atmosféricos de los seis gases de efecto invernadero se encuentran a unos elevados niveles sin precedentes debido a la actividad humana». Es el fin de la era Bush -quien se negó a firmar el protocolo de Kioto- en política medioambiental. El Congreso deberá sacar ahora adelante una ley que limite las emisiones, si bien ni Obama, ni los propios congresistas se han pronunciado todavía.