¿Estamos listos ya para el ébola?

Sara Carreira Piñeiro
sara carreira REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Juan Carlos Hidalgo | Efe

La recaída de la enfermera británica, el rebrote en Guinea Conakry y la falta de control en Sierra Leona alertan de que toda preparación es poca

19 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El 16 de octubre del año pasado, Teresa Romero superaba «oficiosamente» el ébola. El país respiraba por fin después de una semana en vilo por culpa de un virus tan exótico como peligroso, y que le costó la vida a dos españoles. Hoy, un año después, se ha reformado una planta del mismo hospital donde se recuperó Teresa Romero para atender posibles casos y está prácticamente rematado el centro de superinfecciosos más puntero de España, en la planta 22 del hospital militar Gómez Ulla, también en la capital. Se conoce más de la enfermedad y de los protocolos que habría que aplicar en el caso de una infección. Todos esperan que sea suficiente si hay un rebrote del ébola, como ha ocurrido en Guinea Conakry y, por otras razones, en la mismísima Gran Bretaña. Pero, ¿y si en vez del ébola es otro virus? La directora general de la OMS, Margaret Chan, asegura que el mundo no está preparado para otra epidemia parecida.

Hay cosas, dicen los expertos, que sí se han mejorado, como la infraestructura. La planta 22 del Gómez Ulla es puntera, aunque de poco sirve que las habitaciones de los enfermos se puedan convertir en quirófanos si en un caso de ébola avanzado (o cualquier otro virus poco conocido y mortal) no se autorizaría una operación por el riesgo que conllevaría para todos. El resto de mejoras sí es importante, como la monitorización completa de cada una de las ocho dependencias, a las que se accede desde el tejado, lo que las mantiene mejor aisladas del resto del hospital. Así, en caso de que llegue un enfermo a Madrid, puede tocar el Gómez Ulla desde el cielo, en su helipuerto. Otra de las novedades que aporta este espacio tiene que ver con la seguridad del personal, que ya se vio es tan importante como la atención al paciente. Las salas para ponerse y quitarse el traje son amplias, seguras y cómodas.

Un protocolo mejor pensado

El protocolo de actuación es, también, otro de los asuntos en los que se ha dado un paso adelante. En España hay siete hospitales, además del Gómez Ulla (de referencia estatal) y el Carlos III (autonómica), que son referencia para posibles enfermos. Es decir, si hay una sospecha, el paciente será enviado al centro más cercano y si los test dan positivos en un virus peligroso, ha de ser evacuado a Madrid. Los hospitales son Virgen del Rocío (Sevilla), Royo Villanova (Zaragoza), Nuestra Señora de la Candelaria (Tenerife), Clínic (Barcelona), La Fe (Valencia) y Donostia (San Sebastián).

En Galicia, el Meixoeiro de Vigo sigue siendo el lugar de referencia. Aunque en el hospital Álvaro Cunqueiro (HAC) hay una planta con nada menos que 28 habitaciones de aislamiento, la unidad elegida sigue siendo la del antiguo centro sanitario, que solo tiene dos camas, pero con la ventaja de que está aislado del resto del complejo hospitalario. En el HAC se atenderán otros casos de infecciosos, así como personas inmunodeprimidas que necesiten el máximo aislamiento. El resto del Meixoeiro, por su parte, está destinado mayoritariamente a cirugía sin ingreso y medicina interna.

Pero si en la parte material y organizativa las cosas han avanzado en España, hay otros aspectos que no acaban de conocerse. Por ejemplo, esta misma semana se anunció que el semen (al igual que otros fluidos del cuerpo) pueden retener el virus hasta nueve meses, aunque no está confirmado que puedan contagiar en ese período. Sí es cierto que la recaída de la enfermera británica Pauline Cafferkey, en estado crítico tras ocho meses libre del virus, ha cogido por sorpresa a los servicios sanitarios del mundo occidental.

El diagnóstico, más rápido

Para César Muñoz-Fontela, el investigador gallego que trabaja con virus vivos en laboratorio, las cosas aún están poco claras: «Sobre los mecanismos de transmisión del virus en humanos y la respuesta inmune aún queda mucho camino por recorrer». Y, de hecho, en Guinea Conakry se han detectado dos casos nuevos después de semanas sin ninguno. La experiencia de Teresa Romero descubrió que su manejo es más peligroso en Occidente, porque en África apenas se interviene con el cuerpo del afectado.

Finalmente, Muñoz-Fontela valora positivamente que «tengamos una vacuna que ha dado resultados prometedores y hayamos mejorado mucho los métodos epidemiológicos gracias a la secuenciación rápida de genomas virales».