Emérita Paredes celebró ayer en la casa que comparte con su hija su 100.º cumpleaños y no pudo recibir la visita de los nietos y bisnietos como cuando cumplió 99
20 mar 2020 . Actualizado a las 01:16 h.Esta mujer cumplió ayer 100 años. Llega al siglo de vida en buen estado de salud. Tiene unos hijos, nietos y bisnietos que la quieren con locura. Pero su cumpleaños fue «un día tristísimo. Hice una tarta enorme, porque no tengo moldes pequeños, y casi toda la voy a tener que congelar», comenta Esperanza, la hija que desde hace 14 años se encarga del cuidado de esta veterana. Por culpa del coronavirus nadie fue a felicitarla. No tuvo esos besos y abrazos que a ella tanto le gustan. «Les tengo prohibido venir porque con la edad que tiene sería terrible un contagio», explica con responsabilidad la hija. Así que Emérita Paredes Requeijo, la auténtica reina Emérita, consiguió alcanzar los 100 años y nadie fue a su fiesta del siglo. La vida y los virus nos dan sorpresas.
Reserva cancelada
La familia lo tenía todo preparado. Llevaban tiempo organizando el cumpleaños. Emérita nació en Vilalba el 18 de marzo de 1920 y había que hacerle un fiestón para celebrar el cumpleaños. «Reservamos mesa en un restaurante. Cuando fuimos conociendo las noticias del coronavirus decidimos cambiar de lugar y reservar una sala para eventos en la que podíamos estar juntos solamente los de la familia. Y, finalmente tuvimos que cancelar todo», resume la hija, que hace honor a su nombre. «Cuando pase todo esto habrá que celebrarlo», avanza Esperanza.
Nietos y bisnietos
Emérita tiene mucho mérito. Sin duda se merece la fiesta, aunque haya que esperar unas semanas o meses. Ahora los chavales de 17 años están preocupados por el examen de selectividad. En 1937 nuestra protagonista se instaló en A Coruña y su preocupación era encontrar trabajo en plena Guerra Civil. Siempre luchadora, sus primeras jornadas laborales fueron en casas de familias coruñesas de postín. Más adelante se casó con Antonio Fernández Penas, natural del municipio de Trazo, al lado de Ordes. Este hombre trabajaba en la Renfe, como se decía entonces, y después entró en el departamento de mantenimiento del Sanatorio de Oza. Por desgracia, falleció muy joven, con 62 años, en 1985. Tuvieron tres hijos, Esperanza, José Antonio y Julio. Y ahora esta centenaria también tiene cinco nietos: Sonia, Mónica, David, Lara y Carla, y tres bisnietos: Laura, Mateo y Nico, que ayer se quedaron sin darles besos a la madre, abuela y bisabuela centenaria.
Repartidora de La Voz
La vida de Emérita es tan larga como dura. «Una trabajadora nata», apunta su hija. Estuvo en la fábrica de caramelos Venus de la plaza de Lugo. También hacía teletrabajo. Después de la jornada se llevaba latas de caramelos a casa para envolverlos uno a uno. Fue repartidora y desde 1967 hasta 1985 entregó La Voz de Galicia por toda la ciudad. Incluso montó la primera librería que hubo en la Sagrada Familia y de la que ahora mismo se acordarán todos los que son población de riesgo. Se llamaba Librería Fernández pero la conocían por Pampín porque estaba en el bajo del edificio conocido como el del señor Pampín. Este es el resumen de 100 años de historia de una mujer a cuya fiesta del siglo no fue nadie.