Tres jóvenes del grupo etario que más se contagia en Galicia hablan del covid y de las restricciones que, creen, les afectan más que a nadie
08 ago 2021 . Actualizado a las 23:20 h.Se llaman Alexandre, Comba y Manuel. Tienen 21 años, son universitarios y forman parte del grupo que más se contagia y menos se vacuna (no por decisión propia) en Galicia. Están cansados de escuchar que son unos inconscientes y unos incívicos. Escuchémosles a ellos.
el virus y yo
Dos de tres. Manuel se contagió hace menos de un mes. «Lo cogí en Lisboa, en un viaje. No tuve síntomas. De hecho, me enteré porque mi hermano tuvo fiebre y nos hicimos un test de antígenos. Dimos positivo los dos». Hizo una cuarentena de diez días e intentó ir asimilando los mensajes contradictorios que recibía de las autoridades: «Cada vez que llamábamos nos decían algo diferente. Como no me han hecho una segunda PCR sé que he pasado el covid, pero no tengo ningún certificado».
Comba ni siquiera tiene una constancia oficial de su contagio: «Estaba de Erasmus en Polonia; una amiga se hizo una PCR y dio positivo. Me hice un test de antígenos, pero di negativo. Sin embargo me encontré mal y me autoconfiné. Di por hecho de que lo tenía porque tuve fiebre, tos y vómitos». Poco tiempo después, se vacunó: «Allí no es como aquí», dice.
Alexandre no lo ha pasado. «A finales del 2020 hice un viaje a Francia, tuve algún síntoma y me autoconfiné. Me hicieron dos PCR que dieron negativo y al acabar la cuarentena hice vida normal». Asegura que ha tenido en cuenta las circunstancias de riesgo a la hora de organizar su ocio: «Principalmente por mí, porque no quiero volver a confinarme». No quiere renunciar a sus relaciones sociales, pero las mide: «Hay que tener proporcionalidad y responsabilidad».
el respeto a las reglas
Autorregulación. «No se puede estar siempre encerrado», opina Manuel, que admite que alguna vez salió (con mascarilla) cuando no se podía. «Hay que valorar las restricciones personalmente», añade: «Salir a correr en bici con mascarilla no es razonable». «Las normas, para que se cumplan, tienen que ser lógicas y razonables» comparte Alex: «Si estamos tres amigos a las 10 y a las 11 se supone que ya no podemos estar, el fundamento de esta norma no tiene sentido. Yo creo que nadie ha cumplido las normas a rajatabla». La realidad de Comba ha sido distinta: «En Polonia no había tantas normas. En mayo abrieron ya las discotecas y no había tanta mascarilla. Los dos últimos meses los viví como si fuera febrero del 2020».
el año perdido (o no)
Autoconocimiento. ¿Ha sido un año perdido para un joven de 21 años? «Yo creo que no -responde Manuel-. Ha sido un año distinto, con algo menos de disfrute, pero yo he aprendido cosas e hice algunas nuevas». «Pues yo tuve un curso bastante malo», dice Alexandre: «No fue un año universitario. No pude disfrutar del último año y medio de carrera».
señalados
El dedo del Telediario. «Por supuesto que nos sentimos señalados», razona Comba: «Aunque es normal, porque no estamos vacunados, es verano... así que no me extraña que suban los contagios en nuestro rango de edad». «El tipo de medios que más culpan a los jóvenes son los medios convencionales. No he visto ninguna cuenta de Twitter relacionada con el covid que lo haga. Señalarnos es lo que vende», reflexiona Manuel. «No es lo mismo alguien de 20 años que otro de 50, que tiene su vida resuelta. Se ha tenido muy poca empatía cancelando botellones y poniendo toques de queda sin ofrecer alternativas», zanja Alex.
el impacto psicológico
Más tristes, más crispados. «Yo he aprendido a conocerme mejor a mí mismo», apunta Manuel, que aprendió a tocar la guitarra durante estos meses: «He notado un crecimiento en lo personal. Ahora sé más lo que quiero. No sé si ha sido la pandemia o que ya me tocaba». Comba, antes de la pandemia, completaba prácticas en un laboratorio: «Tenía ya vida de adulta». El Erasmus la rescató: «Por mucho que retrocedamos, cuando todo vuelva a ser normal, nosotros también lo normalizaremos». Manuel añade: «Nos hemos vuelto un poco más susceptibles». «Todos tuvimos un bajón en algún momento» completa Alexandre.
la vacuna
Ojalá fuera mañana. Comba ya se vacunó en Polonia, los dos chicos, aún no. ¿Tenéis ganas? «Ojalá me pudiera vacunar mañana», dice Manuel, que aún tendrá que esperar algunos meses. «Yo tengo esperanza que me vacunen este mes. Miro cada día la aplicación». Un día después de la entrevista, fue llamado a vacunarse.
la vida social
Perspectivas diversas. Alexandre se queja de que el cierre de la noche ha dinamitado el contacto con sus amigos universitarios. «A mí, eso no me ha pasado», dice Manuel. Sobre las restricciones, Comba opina: «Creo que se adoptan no tanto para evitar muertes, sino por la histeria». «En cuanto sube la incidencia, suben las restricciones de derechos fundamentales, que es algo muy fuerte y que está muy normalizado», interviene Alex. «No sé por qué hay que llevar la mascarilla por la calle», apoya Comba: «El toque de queda es para evitar botellones. A los jóvenes nos están diciendo: no te vacuno, no tienes dinero para pagarte una PCR y no te dejo entrar en los bares. Nos sentimos muy discriminados».