«En Galicia só nós facemos espadas»

SOCIEDAD

PACO RODRÍGUEZ

Iago Santalices y Borxa Neves llevan veinte años dedicando tiempo a su mayor pasión, la esgrima histórica. Pero una compra de espadas de «mala calidad» les llevó a ir un paso más allá y montar su propio taller

01 sep 2021 . Actualizado a las 18:26 h.

Iago Santalices (A Coruña) y Borxa Neves (Santiago) trabajaban hace veinte años en establecimientos contiguos de ocio nocturno en Compostela. Esta casualidad, y su afición por la esgrima histórica, acabó por desencadenar una bonita amistad. «Daquela non había moita xente que fixera espadas», explican. Y fue precisamente una compra de estas armas la que despertó una nueva meta para estos dos jóvenes. «Resultaron ser de moi pouca calidade. Empezamos a experimentar porque sabíamos que as podíamos facer mellor», apuntan los fundadores de Bellatore. Alquilaron un pequeño local durante seis meses e hicieron un modelo de espada que empezó a venderse muy bien, con muy buena acogida en Europa y Estados Unidos.

Desde hace cinco años, son espaderos a tiempo completo. Sus principales trabajos se centran en la fabricación de armas para la práctica de esgrima histórica, aunque también hacen piezas para coleccionistas. Los precios pueden oscilar entre los 180 y los 2.000 euros, y su realización puede abarcar desde cuatro días a varias semanas. «Unha espada de modelo único, de calidade, integramente forxada co seu estudo previo, pode tardar un mes en facerse», precisan. Eso sí, con independencia de cual sea su fin, todas las armas que elaboran tienen un rasgo común, y es que son fieles a la historia. Por eso, hace unos meses tuvieron un encargo muy especial para una exposición: una recreación de un cuchillo de la Edad del Hierro. «Só contábamos cunha semana e unha fotografía de mala calidade para facelo, e tivemos que investigar moito», aseguran los dos amigos. «Pero oxalá cheguen máis pedidos dese estilo», confiesan. Defienden que uno de los objetivos de su trabajo es dar a conocer todo lo que hay detrás de las armas y de su importante papel como «catalizadoras da historia».

Su labor artesanal cuenta con potenciales clientes en Inglaterra, Francia, Finlandia y Estados Unidos. Al ser un «mundo pequeno», la mayoría de ellos se ponen en contacto con el taller por redes sociales, y después realizan las transacciones a través de su página web. Además, Iago y Borxa son instructores de esgrima, por lo que intentan ir a eventos internacionales que les ayudan a darse a conocer. En Galicia, señalan, «somos os únicos espadeiros», y en España, «seremos cinco ou seis».

Poder dedicarse a un trabajo tan exclusivo «é unha sorte», pero también tiene desventajas. «Si vamos a competicións a nós cústanos moito o transporte das pezas, e moitas veces resúltanos imposible». Ambos artesanos creen que pertenecen a un sector «olvidado», y reclaman más ayudas de las administraciones. De hecho, fue esa falta de apoyo la que les llevó a mudar su taller de Santiago a Vedra, donde les otorgaron «máis facilidades».

Iago e Borxa explican que les gustaría «acercar o noso mundo a máis xente», y así erradicar muchos mitos. Entre ellos, que una espada de esgrima está afilada, o que este tipo de instrumentos pesan cinco kilos. Falsas creencias sobre un oficio histórico del que, paradójicamente, aún queda mucho por descubrir.

Pasión

Recalcan que todas las espadas que fabrican son fieles a la historia

Creaciones

El 95 % de sus piezas son armas para la práctica de esgrima histórica