El papa retoma su agenda: el 8 de abril recibirá en el Vaticano a los reyes de Inglaterra

Darío Menor ROMA / COLPISA

SOCIEDAD

El papa Francisco, en una imagen de archivo charlando con el príncipe Carlos durante la canonización del cardenal británico John Henry Newman, el 13 de octubre del 2019.
El papa Francisco, en una imagen de archivo charlando con el príncipe Carlos durante la canonización del cardenal británico John Henry Newman, el 13 de octubre del 2019. VATICAN | REUTERS

Aunque Francisco permanece hospitalizado desde el 14 de febrero, se ha comprometido a reunirse con Carlos y Camila la semana previa a las celebraciones de la Semana Santa

18 mar 2025 . Actualizado a las 10:41 h.

Si no surgen nuevas complicaciones, el papa Francisco debería recibir el alta médica antes del 8 de abril, ya que ese día tiene previsto recibir en el Vaticano a los reyes de Inglaterra, Carlos y Camilaque visitarán Roma con motivo del Jubileo de este año, celebrado cada cuarto de siglo. La Secretaría de Estado de la Santa Sede contempla la reincorporación de Jorge Mario Bergoglio a las actividades propias de su cargo como obispo de Roma durante la semana previa a las celebraciones de la Pascua, el tiempo litúrgico más importante del año para los católicos junto a la Navidad.

La situación clínica del papa se mantiene «estable» y con «leves mejorías», aunque las últimas informaciones difundidas desde el Vaticano descartaban una inminente alta debido a lo lenta que transcurre su recuperación. Francisco tiene 88 años y fue ingresado con una fuerte infección polimicrobiana en las vías respiratorias; arrastra además enfermedades pulmonares crónicas, entre otras patologías. Los médicos que le atienden en el Policlínico Gemelli, no obstante, levantaron la semana pasada el pronóstico reservado al considerar que ya no se encontraba en peligro «inminente», pero se tomaron tiempo para seguir evaluando su evolución. El próximo parte sobre su salud se dará a conocer este miércoles.

Francisco sigue recibiendo oxígeno «de alto flujo» por medio de unas cánulas nasales durante el día, aunque hay momentos en los que respira por sí mismo y sin ayuda externa; por la noche utiliza un sistema de «ventilación mecánica no invasiva», con máscara.

En el hospital, el pontífice dedica la mayor parte del tiempo al descanso y a la oración, aunque también tiene huecos para el trabajo, para llamar por teléfono a la parroquia de Gaza e interesarse por su situación y para escribir alguna que otra carta, como la que envió al director del Corriere della Sera, Luciano Fontana, admitiendo que en «este momento de enfermedad» la guerra le parece «todavía más absurda». La «fragilidad humana» tiene el poder de «hacernos más lúcidos respecto a lo que dura y a lo que pasa», reflexionaba en el mensaje, en el que además invitaba a los periodistas a «sentir la importancia de las palabras», pidiendo su desarme, el de las palabras, «para desarmar las mentes y desarmar la Tierra».