Hay un momento en el último vídeo en que se ve a Rosalía corriendo por la Gran Vía rodeada de fans en que se pregunta nerviosa delante de todos: «¿Dónde está Pili? ¿Dónde está Pili». Esa Pili, que ella busca con angustia en el remolino de gente, ya es conocida mundialmente como La Pili, la hermana de La Rosa, de La Rosalía, porque las dos han hecho de ese artículo determinado la, previo al nombre propio, una marca de su estilo cercano y expresivo que atraviesa toda su estética. Nada es casual. Detrás de esa Rosalía potente e internacionalmente famosa está La Pili, formada en arte dramático y danza, que la viene sosteniendo desde que inició su carrera. La Pili es su mejor amiga, la que la cuida en el camerino, la que viaja a su lado, la que se ríe en sus vídeos de TikTok, la que sopla las velas en sus cumpleaños, la que da su opinión sobre las canciones, la que ha bailado también sobre el escenario, y es mucho más. Es la cabeza que ha diseñado la estrategia visual e icónica de la de Sante Esteve Sesrovires. Pili ha influido en su gusto de mezclar lo tradicional, lo flamenco, lo urbano y los símbolos religiosos. Y para Rosalía, su hermana es su inspiración, su musa, el alma que la conecta con la autenticidad. Tanto que Rosalía ha confesado que LUX, el disco que ahora la ha culminado, nace de una frase que le dijo Pili y que la removió creativamente: «¿Por qué tienes que destruir siempre la canción?». La Rosalía, que hoy vuela tan alto, no se entiende sin su Pilar.