El esqueleto del cambio climático

La Voz MADRID / EUROPA PRESS

SOCIEDAD

El Museo Nacional de Ciencias Naturales expone una escultura que representa la evolución de las anomalías de temperaturas desde 1880 hasta el 2024

27 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) exhibirá desde hoy en su puerta principal El esqueleto del cambio climático, una escultura creada por Tangible Data que representa la evolución de las anomalías de temperaturas desde 1880 hasta el 2024. La escultura permanecerá expuesta durante dos años con el objetivo de «unir el diseño, el arte, la ciencia y la tecnología para hacer tangible el cambio climático al transformar datos científicos en una experiencia visual y educativa». Según señala Borja Milá, vicedirector de exposiciones del museo, con esta escultura se pretende «llamar la atención e invitar al público a reflexionar sobre la evolución del clima, algo imprescindible en el contexto actual», señala Borja Milá, vicedirector de Exposiciones del MNCN.

Creada por Tangible Data, mide tres metros cúbicos y representa la evolución de las anomalías de temperatura desde 1880 hasta 2024. «Nuestra misión es poner los datos en manos de audiencias no expertas. Convertirlos en objetos físicos o esculturas nos permite conectar de manera emocional con las personas y generar espacios de aprendizaje. Esperamos que esta colaboración con el MNCN se traduzca en atracción de nuevos públicos interesados y concienciados con el cambio climático», comentan desde la empresa creadora.

A partir de los datos de la NASA GISTEMP —que no son valores absolutos de grados, sino desviaciones respecto a la media del período base (1951- 1980)— más de 60 piezas de hierro componen una estructura que imita un esqueleto y sus vértebras, cada una, en representación de una década. Sin embargo, la última no tiene costilla para invitar «al debate sobre el futuro no escrito del clima».

Para Tangile Data, convertir los datos en objetos físicos o esculturas permite «conectar de manera emocional con las personas y generar espacios de aprendizaje», ya que pone los datos «en manos de audiencias no expertas», lo que, esperan, «se traduzca en atracción de nuevos públicos interesados y concienciados con el cambio climático».

El arte contemporáneo se ha convertido en un espejo crítico ante el cambio climático, revelando con imágenes poderosas la fragilidad del planeta. Al sensibilizar y movilizar emociones, impulsa a la sociedad a imaginar soluciones y actuar colectivamente para proteger nuestro futuro común.