Los británicos Pet Shop Boys muestran su declive en un Sónar abarrotado

RAFA QUÍLEZ BARCELONA

TELEVISIÓN

TONI GARRIGA

El grupo era la gran atracción del certamen pero sus muchas baladas relajaron en exceso su concierto El dúo británico de tecno-pop Pet Shops Boys demostró el jueves que su carrera prosigue una curva descendente y que sus mejores años han pasado, pese a ofrecer un concierto de grandes éxitos y marcado carácter festivalero. Eran la gran atracción del Sónar, pero Neil Tennant y Chris Lowe ya no están para muchos tiros y, si en su última gira pincharon, anoche esperaron veinticinco minutos para que llegara más público y, pese a ser quienes más audiencia congregaron, se quedaron en agua de borrajas.

14 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Tennant, voz y guitarra; y Lowe, teclados, estuvieron acompañados por una batería y percusionista clónica de la cantante de Roxette, un bajista, un guitarrista y un disparador de efectos y samplers . Empezaron fuerte, con Home and dry, el primer sencillo de su nuevo disco. Release , y en 80 minutos, con un bis, dejaron caer piezas como Being boring o Love comes quickly antes de ensimismarse en un mar de baladas que deshinchó a la audiencia. Un público que se levantó con guiños a su ironía desenfadada como New York city boy, You are always on my mind, el popurrí de versiones de U-2 y Boys Town Gang formado por Where the streets have no name y Can¿t take my eyes off you, u otra versión famosa, en este caso de Village People, Go west . Left to my own devices e It¿s a sin cerraron un concierto anodino que mostró las causas de su declive: la ausencia de su público natural, los homosexuales. Pocos y discretos en primera fila, Pet Shop Boys pierde público entre sus afines y no consigue conectar con los heterosexuales, por lo que los días de gloria se han acabado. Además, un sonido cargado de subgraves tampoco ayudó al disfrute. Para colmo, Arto Lindsay durmió a las ovejas con un concierto sin ritmo.