El actor retrató en Vigo al director de la película «Los lunes al sol»
15 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El equipo de Los lunes al sol presentaba hace un par de semanas en Vigo su película, que se había estrenado en el Festival de San Sebastián unos días antes, en un gesto de agradecimiento hacia la ciudad en la que se desarrolló el rodaje. Fernando León, el director, se sentaba en el centro de una alargada mesa modelo La última cena . A su derecha, como san Juan, Luis Tosar; a su izquierda, cual Judas, estaba el protagonista, Javier Bardem. Comenzaba la rueda de prensa en el Hotel Bahía y Bardem empezaba a garabatear no se sabía qué, en la carpeta con folios que tenía ante sí. El realizador y los actores explicaban sus impresiones sobre el filme. Los periodistas tomaban nota, pero Bardem hablaba poco y escribía mucho. «Estará pintando cualquier monigotada para pasar el rato», aventuraba un reportero gráfico mientras esperaba que las estrellas dejasen los asientos para posar para las fotos. Pero al teminar la presentación, Bardem le dio un codazo a León y le mostró su obra. Éste se sonrió pero no hizo más caso del tema. Abandonado Poco a poco, la sala se fue vaciando y sobre la mesa quedó abandonado aquel misterioso portafolio que alguien (observador y mitómano), se llevó al ver que aquellos papeles iban a terminar en el cubo de la basura. Lo que escondían es lo que se puede ver en la imagen que ilustra la información. No está firmado, pero es obra de Javier Bardem, y como se puede apreciar, no se le da nada mal el dibujo. El actor realizó una ajustada y creativa caricatura de su director y además amigo, Fernando León de Aranoa. La creatividad se aprecia. El realizador no iba vestido tal como se le ve en la ilustración, pero se le reconocería a varios kilómetros de distancia. Tampoco era lunes, ni día 26, como Javier Bardem apuntó en la esquina del folio a modo de calendario, pero eso, si no nos lo explica, nunca lo sabremos. En todo caso: licencia del artista. Estudiante de dibujo Pero esta historia no es casualidad. No lo es porque en realidad, Javier Encinas Bardem (que así se llama según certifica su DNI), aunque siempre quiso ser artista, antes que actor quiso ser pintor. Tras estudiar hasta COU en Madrid, ingresó después en la Escuela de Artes y Oficios, donde aprendió a pintar aunque no llegó a terminar sus estudios. Antes de ser tocado por el éxito en las pantallas, esta habilidad le sirvió para ganarse la vida, porque durante una buena temporada trabajó como dibujante publicitario. En ello estaba cuando en 1989 empezaba a hacer sus primeras apariciones en la tele, vestido de Superman en El día por delante , el programa matinal que entonces conducía Pepe Navarro en Televisión Española. Ahora, el actor nacido en Las Palmas en 1969 es uno de los más cotizados del panorama internacional. El empacho de Hollywood se le atragantó y le causó una alergia epidérmica a la fama, por eso, y porque andaba metido en ese papel de parado que bordó, cuando estuvo rodando en Vigo, se dejó envolver por el anonimato bajo una espesa barba y una gorra de béisbol siempre calada hasta las cejas, recorriendo las calles con su mochila a cuestas. Pero dejó huella y muchos amigos. Cuando regresó, saludó uno por uno, por su nombre, a los empleados del hotel en el que estuvo residiendo todo el equipo. El mismo hotel donde se dejó olvidada una muestra de su habilidad con el boli y el papel después del papelón de Santa en Los lunes al sol .