Las diferencias políticas que últimamente han enfrentado a Francia y Estados Unidos no serán un obstáculo para la buena marcha de las deliberaciones del jurado de Cannes, que este año preside el francés Patrice Chereau y del que forman parte dos nombres conocidos del cine americano como Meg Ryan o Steven Soderbergh. Antes del comienzo del festival, se había especulado con la posibilidad de que la colaboración entre ambos países pudiera verse enturbiada por las malas relaciones diplomáticas, pero nada de eso ha sucedido. Tanto Ryan como Soderbergh evitaron hablar de la guerra de Irak. El premiado director señaló que en ningún momento se había planteado la posibilidad de dejar de asistir al certamen, mientras que la actriz que ostentó el título de la «novia de América» prefirió apostar por celebrar el proceso creativo del arte que se muestra en el festival. La actriz confesó ayer que ésta es la tercera vez que asiste a Cannes. La primera vez lo hizo a los 17 años como turista con una mochila a la espalda, dos amigos y un billete de tren y acabó durmiendo en la playa. Finalmente, acabó por descubrir el lado más lujoso de Cannes cuando rodó French Kiss junto a Kevin Kline. Ahora que forma parte del jurado aseguró que asiste como estudiante. «Así puedo ver películas que de otro modo no vería en América», dijo.