«La televisión es un lastre»

La Voz CH . L. M. | MADRID

TELEVISIÓN

08 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Folclóricas, abuelas de pueblo y marujas urbanas son sólo una muestra de las imitaciones que ha desarrollado Rosario Pardo, una actriz de teatro de toda la vida que ha encajado muy bien la popularidad televisiva, primero con Crónicas marcianas y en la actualidad con la nostálgica Cuéntame cómo pasó. Curtida en las tablas, esta jienense que estudió Hispánicas se está haciendo «poco a poco» un hueco en el cine, medio en el que, hasta ahora, ha hecho papeles pequeños «pero he tenido suerte porque el público se acuerda de ellos. Yo soy actriz, no me preocupa si estoy en el cine, teatro o la televisión», aclara Pardo, que ahora dedica su carrera a una sola mujer, a Nieves, la peluquera reconvertida en empresaria de boutique de Cuéntame ... «Por contrato, no puedo intervenir en otras series en televisión, pero sí hacer teatro y cine. A lo primero he renunciado porque tengo un hijo pequeño, así que mi salvación está en interpretar pequeños roles en el cine y así quitarme el lastre de la televisión que sí, es algo que se arrastra», asegura la que durante una temporada fue la única marciana del grupo liderado por Javier Sardá. En su pasado marciano encarnó a un arsenal de personajes, pero el que más caló fue el de Rocío Jurado. «En Crónicas marcianas tuve mucha suerte, pero me dolió que me tacharan de humorista, que no vieran lo que había debajo porque llevaba veinte años en los escenarios. Llegué a la televisión por casualidad, salí en Crónicas... y me di a conocer en toda España. Este es el lado positivo de la tele, porque en el teatro no te ve ni tu madre ni la vecina del quinto. Ahora ha pasado el tiempo y he hecho otros trabajos, pero lo del lastre en televisión viene porque antes sólo me ofrecían cosas si iba de Rocío Jurado», explica la actriz. Pardo, nada más salir de Crónicas..., hizo la promesa de no hacer de criada andaluza «hasta que no me quitara los tópicos y las etiquetas que llevaba colgadas».