Las cifras de la noche del miércoles hablan por sí solas: Wyoming, 930.000 espectadores y un 17% de audiencia; Sardá, 1.716.000 y un 28,5%; y Buenafuente, 2.166.000 y un 29% de audiencia. Muchos creían que no iba a ser posible, pero Antena 3 ya se mide de igual a igual con Telecinco en el late night. Andreu Buenafuente, un humorista que lleva años triunfando en Cataluña, hizo el milagro tras casi cuarenta intentos frustrados de desbancar a Javier Sardá del trono de la noche. El miércoles, más de dos millones de españoles siguieron las andanzas de un cuarentón que se viste de negro para parecer más delgado, comparte casa con la pelirroja y sonriente Carolina Ferré (curiosamente empleada en Telecinco) y se crece ante los imprevistos. La entrega de un coche a una oyente despistada y la charla con el cantante Bryan Adams lo demostraron. En quince días, el grito de la princesa Letizia en las pistas de esquí, el saludo cerril de Bardem en Los Ángeles y el ir y venir del hiperactivo Santi Millán han desbancado a Coto, Marta, Lecquio, Boris y demás troupe que no arrasa ni llevando a Humberto Janeiro. El tercero en discordia, el Gran Wyoming, se ha cavado su propia tumba al mostrarse tan recalcitrante que sólo convence a los más convencidos. La entrevista con Hoffman, que prometía mucho al inicio, se diluyó en las críticas a Bush, las críticas a Bush y las críticas a Bush.