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11 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.YA SE hacía, pero al servicio de la retransmisión (en sendos planos ambas semifinales, por ejemplo). Ahora regresa con otro fin. Es la pantalla fragmentada para dar entrada a la publicidad. El plano más pequeño da el directo de turno, y el más grande ofrece los spots. Si miramos en Telecinco cómo Alonso apura las últimas vueltas para un podio que se le resiste, lo seguiremos haciendo por mucho que reduzcan la imagen a una mínima expresión. Pasamos del anuncio y seguimos a lo nuestro. Lo contrario sería género bobo. Hasta Cuatro lo practica con los sanfermines. Cabría suponer que agencias y anunciantes no estarían mucho por esto, aunque váyase a saber, porque una cosa está clara, la publicidad es el momento mágico para hacer honores a Roca o para zapear. En esos momentos, la audiencia se reduce notablemente. En todo caso, la medida intenta satisfacer a cadenas y anunciantes. A las primeras, para mantener el share, y a los segundos, para retener a quienes pasarían de spots. Será cuestión de reforzar la componente subliminal de los anuncios para invadir el subconsciente, lenta pero eficazmente. Es modalidad en apariencia nimia, aunque suponga una pequeña revolución en el maridaje televisión y publicidad. Es verdad que se ensayan fórmulas para atrapar al espectador con la publicidad, sea directa o con el presentador, pero de ahí nunca pasaron. Y no entremos en detalles espinosos, como sacar un primer plano de Alonso en el podio, y en el cuadro mayor un refresco. ¿Pagarán al piloto por ese refuerzo publicitario? Es otro debate.