El regreso de Escaleto a «Ni que fuéramos» después de siete meses de ausencia: «He tenido cáncer»
TELEVISIÓN

Tras operarse y someterse a quimioterapia, el periodista César Toral ha regresado a la televisión: «Puedo decir que estoy, de momento, recuperado»
22 feb 2025 . Actualizado a las 10:06 h.La última vez que César Toral apareció en televisión en Ni que fuéramos... Shhh fue el pasado mes de mayo. El periodista, que alcanzó popularidad como becario de Sálvame —donde se ganó el cariño del público y pasó a formar parte de la plantilla—, desapareció del programa de Fabricantes Studio a los pocos días de su estreno. También de sus redes sociales. Durante meses, los seguidores del programa preguntaron de manera incesante por el paradero de Escaleto, el nombre con el que lo bautizaron en su etapa en Telecinco. Lo que parecían ser unas vacaciones se prolongaron mucho en el tiempo, y empezaron las especulaciones en redes sociales.
Hasta este jueves, que el periodista ha vuelto a su programa. «Me daba miedo de volver. Siete meses...ha sido mucho tiempo», explicaba César a María Patiño. ¿Qué ha pasado en este tiempo de ausencia?. «¡Qué no ha pasado! No he tenido un hijo por gestación subrogada, no me ha secuestrado Javi de Hoyos, no me han echado... Nada de eso ha pasado. Ha sido mucho más simple y llano, algo que le pasa a mucha gente que tiene seis letras, que es cáncer, del cual hoy puedo decir que estoy de momento recuperado. Y bueno, básicamente ha pasado eso», ha contado entre lágrimas Toral. El diagnóstico lo obligó a apartarse de los focos para centrarse en su recuperación.
«Cuando empezamos el programa, yo estaba un día en la ducha y un testículo lo noté como hinchado. Pero no soy nada hipocondríaco, no le di ninguna importancia». César ha explicado a María Patiño que aunque a los pocos días seguía notando el bulto siguió sin darle importancia. Pensó en ir a mirárselo, pero en ningún momento —«y menos a mi edad»— pensó que se tratara de cáncer.
«Fui a mi médico de atención primaria y me dijo que había que mirarlo bien. La ecografía tardó bastante tiempo, mes y medio o más». Toral, «encantado con la sanidad pública» —«ojalá invirtamos más pasta en la sanidad, tirón de orejas a quién corresponda»—, ha contado que todo fue muy rápido desde que le detectaron el tumor. «Al día siguiente de la ecografía, en directo, me llega el informe. En una de las publis vi lo que venía el informe y mi vista se va al diagnóstico: detectada una masa sospechosa de malignidad», ha narrado Escaleto, que aunque no le da miedo la palabra cáncer y es cero hipocondríaco, se fue nervioso a urgencias con su diagnóstico para que un especialista le explicase qué era exactamente lo que tenía, en lugar de ponerse en lo peor. «Cuando lees eso piensas que buena pinta no tiene». La doctora que le atendió en urgencias le explicó qué quería decir aquello y cuál iban a ser los siguientes pasos: «te van a hacer pruebas, te lo van a quitar, lo van analizar y le van a poner nombre y apellidos». Y así fue.
En aquella consulta, Escaleto sintió «como si estuviera en una serie de Netflix, parecía que se lo estaban contando a un señor en una serie». Se activó todo el protocolo. Y Toral no pensaba en qué iba a pasar. «Te metes en una rueda en la que haces las cosas automáticamente», ha explicado el guionista. Pero sí pensaba en cómo decirlo en el trabajo, a sus padres, a sus amigos... «No es agradable de decir». También pensó en que tendría que faltar al trabajo. Y en que su vida iba a cambiar momentáneamente. Pero sin dramas.
«No me he cabreado en ningún momento, ni he pensando que el mundo se conjura contra mi, qué pena, yo que me cuido... No soy dramático». En ese momento todavía no sabía el grado en el que estaba el tumor, ni hasta dónde podía llegar. «Es una putada pero al final se soluciona», ha explicado César. «No he pasado miedo, no quiero hacerme el valiente ni ir de guay». En su caso el pronóstico fue muy bueno. Todo estaba muy localizado y controlado. «Me operaron y tras analizar el tumor, con su nombre y apellidos, además del tratamiento con cirugía tuve que darme ciclos de quimio». Y todo fue muy bien. «El cáncer estaba muy localizado», ha explicado antes de una recomendación. «¡Tocaos mucho los huevos! Esto lo puedes ver muy pronto. Cuanto antes os lo miréis mejor».
Ha habido algunas secuelas. «La quimio bien no te sienta: hay días que estás más cansado, de no dormir, de tener el estómago más revuelto... Pero me lo he tomado con mucha calma». Sigue adelante con las revisiones. «Acabo de tener una y por eso me incorporo».
En su regreso al plató, César ha narrado uno de los momentos más divertidos que ha tenido en esta etapa. Contó a muy pocas del equipo el motivo de su marcha. De los que están en pantalla solo se lo dijo a Kiko Matamoros, con el que tiene confianza. «Se quedó flasheado... Para el resto, estaba de vacaciones en Valencia. «A las pocas semanas me suena el teléfono y era Belén Esteban. Pensaba que se había enterado. Me dijo que estaba muy enfadada conmigo porque no se lo había contado». Incluso se ofreció a cuidarle y a llevarle la comida.