El meta gallego, héroe del ascenso hace dos campañas, aspira a recuperar la titularidad en el Granada
13 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El Dépor se enfrentará el domingo a las cuatro de la tarde al Granada del indomable Roberto Fernández. Portero forjado a sí mismo, su carrera se escribe desde la búsqueda del Dorado de la continuidad en Primera División. Un objetivo que, pese a su implacable persecución, aún se le resiste. El portero gallego (Chantada, 1979) ha comenzado esta temporada en el banquillo, relegado por el exracinguista Toño, pero no se rinde. «El míster [Anquela, exentrenador del Alcorcón] ha decidido que por ahora no esté jugando y solo me queda seguir trabajando como he hecho siempre. Estoy seguro de que muy pronto me llegará esa oportunidad y la aprovecharé. Mi ilusión es jugar muchos partidos en Granada y espero que lo pueda seguir haciendo como hasta ahora», afirma.
Se forjó en las categorías inferiores del Celta, pero el primer equipo, enredado entonces en competiciones europeas, le cerró las puertas. Emigró al Sporting de Gijón, se labró una reputación intachable y lo subió a Primera antes de fichar por el Osasuna. Allí jugó 26 partidos de Liga en su primera temporada a las órdenes de Camacho, pero, según declaró en varias ocasiones, el exseleccionador nunca le dio la sensación de que confiase en él.
No dudó en volver a Segunda para hacer realidad el sueño del Granada. Hace dos temporadas el ojo morado de Roberto tras el brutal encontronazo con Iago Aspas en la ida de la semifinal por el ascenso se convirtió en la imagen que ilustró el épico ascenso de su equipo a Primera División. Héroe de esta eliminatoria y de la final contra el Elche, al portero por fin se le abrían de par en par las puertas de la titularidad en Primera División. Con Fabri en el banquillo, en el tramo inicial de la pasada temporada sostuvo a su equipo con cifras impropias de un recién ascendido. En diecinueve jornadas encajó 23 goles, incluidos los cinco que recibió del Madrid. «La temporada pasada estaba muy contento, hasta que tuve que parar por una inesperada lesión que me apartó del equipo [sufrió una hernia discal que lo mantuvo sin jugar desde abril]. Traté de volver, jugué unos partidos, pero al final no pude seguir, tuve que parar, pero ahora estoy totalmente recuperado, trabajando muy bien y me encuentro fenomenal», dice.
El Granada recibe al Dépor con un solo punto en el casillero, pese a que se ha enfrentado en tres jornadas al Sevilla, el Barcelona y el Madrid. Ahora llega el Dépor. «Yo al Deportivo lo sigo viendo como siempre. El año pasado tuvo un paso muy corto por Segunda, pero para mí es un equipo de siempre de Primera. Se ha reforzado muy bien y le tenemos mucho respeto. Además, tiene un gran entrenador. Todos los futbolistas hablan bien de Oltra y cuando muchos hablan bien de un técnico es por algo», subraya, antes de elogiar a Camuñas, con el que coincidió en el Osasuna: «Es muy difícil robarle el balón y seguro que en A Coruña va a demostrar la gran calidad que tiene».
Al final de esta temporada Roberto termina contrato con el Granada, donde la hinchada, con una mezcla de cariño, agradecimiento y guasa, lo apoda como El Gato Rosa por su habitual camiseta de este color con el dorsal 13. «Yo estoy muy contento con la afición. Me ha dado mucho y yo intento entregarme al máximo en cada partido. Por sacrificio y entrega no queda. Pero también necesito sentirme valorado por mi equipo y si no me siento valorado, meditaré la opción de irme. A partir de diciembre soy un futbolista libre y podré negociar con cualquier equipo», recuerda. Sería el punto de partida hacia otra odisea para Roberto.
«Mi ilusión es jugar muchos partidos en Granada. Estoy seguro de que muy pronto me llegará esa oportunidad y la aprovecharé»
«Todos los futbolistas hablan bien de Oltra y cuando muchos hablan bien de un técnico es por algo»
Portero gallego del Granada