El Dépor, y Laure en particular, sufrieron un calvario en Santo Domingo por culpa de un extremo izquierdo que hoy milita en las filas mañas
10 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.paco montañés extremo del zaragoza
Su equipo hizo cuatro goles y él no marcó ninguno. Ni falta que hizo. «Fue uno de los mejores partidos que jugué nunca», recuerda Paco Montañés (Castellón, 1986). Y la memoria no le falla. Como tampoco le fallará a Laure cuando lo vea esta noche subiendo por la banda de La Romareda. Es muy probable que al lateral se le vengan a la cabeza imágenes de la pesadilla que vivió, hace poco más de un año, en el estadio de Santo Domingo. Visitaba entonces Alcorcón un Dépor crecido. Y se encontró a Montañés.
Para algunos, la cita duró media hora. «En dos jugadas provoqué la expulsión de Laure y de Colotto y a partir de ahí fue bastante más fácil», recuerda el extremo zurdo. En el minuto 34 los visitantes ya estaban con dos menos, pero los de Anquela no tuvieron que esperar a ese momento para decidir el encuentro. Al cuarto de hora ganaban 0-3.
El segundo y el tercero de esos tantos los fabricó precisamente el protagonista de esta historia, que le ganó (por mucho) en carrera al lateral derecho rival y le regaló el par de goles a Quini y a Miguélez. «A todos nos salió un gran partido. No es fácil en Segunda División ni en ninguna categoría meterle cuatro al Deportivo», comenta el castellonense sobre aquel duelo.
Canterano del Barça
Memorias de un 25 de septiembre en el que firmó una de esas actuaciones que después le sirvieron para recalar en el Zaragoza. Aunque no ha sido La Romareda la plaza que le ha visto estrenarse en la máxima categoría. Antes, mucho antes, de militar en el Alcorcón, Montañés compartió vestuario con varios de los mejores jugadores del planeta. «Llegué al Barça con 12 años y estuve hasta los 20. toda la infancia la pasé allí. Mi generación no fue una que llegase muy lejos [se ríe]. Está Casado, en el Rayo, lo que pasa es que coincidíamos mucho con Messi, Cesc, Piqué o Pedrito, que son de un año menos. Tendría 19 años cuando subí con el primer equipo y debuté.».
Con las puertas del Camp Nou cerradas, el hábil extremo acabó recalando en el Onteniente, de Segunda B, donde Anquela le vio jugar y lo reclutó para el Alcorcón.
Allí, en la periferia madrileña, se topó con el Deportivo. Un rival con el que vuelve a encontrarse hoy. En aquella toma de contacto con los jugadores blanquiazules «no conocía personalmente a ninguno, solo de verlos por la tele el año anterior».
Ahora vuelven a cruzarse y, pese a su feliz experiencia con Laure, no aclara si lo prefiere a él o a Manuel Pablo como marcador en La Romareda. «Te diría uno y viene el otro y te amarga el día. No prefiero a ninguno. Contra Laure jugué en Alcorcón y ese día tuve la suerte de expulsarlo pronto, pero en A Coruña fue muy complicado. Y con Manuel Pablo no he coincidido nunca, pero de verlo me parece un gran jugador».
Uno u otro se lo encontrarán de frente por su banda, de la que ya se ha adueñado: «Lo he jugado todo, tengo la confianza del entrenador y de mis compañeros. Va todo perfecto y no me puedo quejar de nada». Como viejo conocido, ya ha comentado con el equipo algunos detalles para enfrentar al Dépor. Receta que sirvió para meterle cuatro a los de Oltra, aunque hoy «con 1-0 me conformo que la Primera está muy complicada».