El plan de los ocho segundos

Pedro José Barreiros Pereira
p. barreiros A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

El Dépor aspira a zanjar las dudas de Miranda con un claro triunfo el sábado

12 mar 2014 . Actualizado a las 11:15 h.

La derrota de Miranda apenas ha dejado rastro en el ánimo de la plantilla y el cuerpo técnico del Dépor. Tras dos jornadas de descanso todos volvieron con las pilas cargadas y dispuestos a acometer un entrenamiento en el que solo se ocuparon del Barcelona B, próximo rival el sábado a las ocho de la tarde en Riazor. Fernando Vázquez, especialmente participativo, insistió en ejercicios de defensa y contragolpe.

Este, el de la salida rápida a la carrera hacia la portería contraria, debía desarrollarse en solo ocho segundos. En este período, contabilizado ayer a viva voz por el propio técnico, el bando que acababa de robar debía acercarse hacia la portería rival y rematar. Si no se conseguía, la jugada quedaba invalidada y el balón regresaba de forma inmediata al contrincante.

La insistencia del técnico en este tipo de jugada no fue acompañada por grandes variaciones en cuanto a los futbolistas utilizados. Respecto a la alineación de Anduva, solo Wilk dejó el puesto a Lopo. Así retornó el esquema de tres centrales, entrenado de principio a fin la semana pasada, aunque finalmente no se plasmase durante el partido.

Si prosperase el recurso presentado ante el Comité de Apelación por la dura sanción a Luisinho, se dispararían las posibilidades del entrenador coruñés, que apenas cuenta con futbolistas zurdos en la plantilla para situar de forma natural en aquella banda.

Frente a un adversario, como el filial azulgrana, de talento y con estilo tan reconocido por el fútbol de toque, el plan de la defensa deportivista pasará por estrechar al máximo sus posiciones y las del centro del campo para anular los espacios y las líneas de pase por las que las que perlas del fútbol como el excéltico Denís Suárez, o Adama Traoré, quien sacó a relucir su punta de velocidad en el partido de la primera vuelta, llevan todo el peligro.

La concentración y la intensidad frente a un adversario de talento, que llegará en buen momento después de dos triunfos consecutivos, se tornarán decisivas en un partido que dispone de todos los ingredientes para cocinar una gran conjura deportivista. A la necesidad de borrar el último borrón en el expediente deportivista se suman las ansias por sumar el segundo triunfo consecutivo en Riazor y, de paso, despejar de una vez por todas las incógnitas que sigue despertando su juego.