La conexión gallega del West Brom

Jay Rodríguez, punta del rival del Dépor en el Teresa Herrera, es hijo de un emigrante que probó de blanquiazul

P. A.
A Coruña / La Voz

Como uno de tantos matrimonios gallegos, Salvador y María Rodríguez se vieron obligados a abandonar la Galicia de los años sesenta y, pese a que la mayoría optaban por irse a países del centro de Europa, ellos prefirieron emigrar cara las islas británicas. Más en concreto, se afincaron en York, aunque más tarde se trasladaron a Burnley, donde nació Enrique. Kiko, como así se conoce actualmente a aquel chico, comenzó, desde muy pronto, a darle patadas al balón, y no se le daba mal. Tanto es así, que durante una corta estancia en A Coruña natal de sus padres, fue llamado para hacer una prueba con el Dépor, aunque no la superó. «Fueron unos pocos días en el verano de 1985, pero yo no conocía a nadie, solo el nombre del equipo», reconoce. Jugaba de delantero y reunía las características más arraigadas al fútbol inglés, la corpulencia e intensidad. Ambas capacidades le valieron para jugar en el filial del Burnley y para triunfar en el fútbol semiprofesional, en el que ganó varios de los títulos más importantes del norte de Inglaterra.

Sin embargo, se achaca toda la culpa por no haber llegado más lejos, «no tuve la actitud correcta para llegar al primer equipo, no fui lo suficientemente serio». Por eso, cuando su hijo Jay comenzó su andaduras por el mundo del fútbol, intentó inculcarle los valores correctos para que consiguiera triunfar, y lo hizo. «Desde que era pequeño, su madre y yo le hemos advertido que se tiene que divertir, pero trabajando duro», comenta el padre del nuevo jugador del West Bromwich, rival del Deportivo en el Teresa Herrera.

En cuanto al momento actual de Jay, destaca que «está mejor que nunca», pese a que el jugador no ha vuelto a ser el mismo tras aquella fatídica lesión en el 2014, cuando rompió los ligamentos de la rodilla en un partido contra el Manchester City. Aquella temporada, llevaba 17 goles en 33 partidos y tenía grandes posibilidades de ser convocado, con Inglaterra, para el Mundial de Brasil.

El sábado, tendrá una oportunidad de lujo para demostrar que ha recuperado su mejor nivel. No será su primera visita a A coruña, ya que, como avisa el padre, «vino un par de veces con la familia cuando era joven», aunque sí será su primer enfrentamiento contra el equipo blanquiazul, del que no conoce a ningún jugador. Aun así, padre e hijo son fieles seguidores de la Liga, «sobre todo del Real Madrid y del Barcelona, porque tienen grandes jugadores» admite Kiko.

El público de Riazor verá este fin de semana a uno de los suyos, un descendiente de coruñeses, hacer todo lo posible para marcar un gol en contra al Dépor de sus abuelos, de Salvador y María, uno de tantos matrimonios gallegos que se tuvieron que ir.

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