Por si había dudas, lo primero fue un rondo. O lo segundo, tras la rápida toma de contacto con la plantilla y el césped sobre el que iba a trabajar.

Rubén de la Barrera llegó a la ciudad deportiva de Abegondo alrededor de las once, escoltado por Secho y Julio Hernando, con quienes saltó al campo un rato más tarde. Mientras el cuerpo técnico colocaba el material e inspeccionaba el terreno, los futbolistas permanecían en el interior de unas instalaciones ocupadas también por Fernando Vidal y Richard Barral. Fernando Vázquez la había abandonado después de despedirse del grupo y poco antes de que llegara su relevo.

A las 11.45 asomó el plantel, o la parte que está en condiciones de soportar ejercicios con balón. Fue lo único que hubo hasta pasada la una de la tarde, obligando a retrasar la hora fijada para la presentación del nuevo entrenador. Aunque para conocer sus intenciones no hizo falta esperar tanto: bastó con atender a las instrucciones que fue gritando durante la sesión. «Esto está muy paradito», se quejó un par de veces durante los rondos, «Ojo con el pase, no le mando un wasap al defensa diciéndole lo que voy a hacer», reclamó cuando los robos empezaron a menudear.

Para cuando cambió el tercio, Manuel Pablo y Valerón observaban acodados tras la vallas, interesados en el juego de posesión que montó el técnico, con dos equipos enfrentados y el abanico de centrales desparramados a los lados para hacer de comodín. La de los portadores del peto verde no fue una selección casual. Aunque las intercepciones se producían por dentro, eran los de fuera quienes tenían mayor responsabilidad; se trataba de enseñara a los zagueros a elegir. «Muja, mira lejos primero. Si miro lejos puedo encontrar cerca, si solo miro cerca, me ahogo», recomendó al riojano, menos fino con el balón.

Para el partidillo, el grupo cambió el campo dos por el tres para repartir los agujeros y se distribuyó en dos equipos de 8 y portero, según el sistema 4-3-1, dejando a Nacho de comodín. Si había que buscar señales para la esperanza, no pudo verse una más clara: el uruguayo marcó.

Y durante los estiramientos, última charla: «La intención es de hacer daño, no podemos estar media hora sin que ocurra nada. Fundamental: todo Dios orientado y al juego, y si dudo, no hay putas dudas: siempre un paso hacia adelante». El porvenir.

«Venimos a full y a por faena»

Xurxo Fernández

Rubén de la Barrera convirtió su presentación como nuevo entrenador del Dépor en una declaración de intenciones formulada con su lenguaje particular

Rubén de la Barrera domina el lenguaje del fútbol, el castellano, el gallego, el coruño y el inglés. Así que empleó un poco de todo en su presentación. «Venimos a full y a por faena», lanzó enseguida, a modo de anticipo y resumen de lo que estaba por venir. A partir de ese glorioso minuto cero solo hubo que tirar del hilo para desentrañar lo que semejante frase podría contener.

Resulta que por un lado recogía el interés del técnico en revalidar por todo lo alto su condición de coruñés. «Me lo tomo, no con ilusión, sino como algo que sentí que estaba buscando. Todo lo que he hecho desde un primer momento pretendía algo como esto que es representar a mi club», contó a los periodistas que le escuchaban en modo remoto. «Está eso de que nadie es profeta en su tierra y vamos a intentar romperlo», avanzó para adentrarse en el terreno sensorial: «Hoy ocurrió algo que relaciono con mi primer momento en la Cultural. Son sensaciones a las que no se pueden poner ni palabras; un ligero olor que te conecta con algo muy chulo. Hoy he sentido eso, y en León acabó como pretendo que acabe aquí. Yo voy para adelante, voy a full, no me paro ni miro atrás, hoy he sentido cosas muy chulas aquí», proclamó, insistiendo en esa entrega absoluta, a través de la que consiguió enlazar en el discurso el sentido de la vida y el que pretende darle a su nuevo equipo. «Parto de la base de que tenemos dos opciones: esperar a que sucedan las cosas o provocar que las cosas ocurran. Y yo siempre he ido por ahí, soy de ese palo en el que lo bueno que me ha ocurrido la vida es por momentos en los que he tenido que ir a fuego, on fire. Y on fire y a fuego estoy aquí. Por tanto tengo que ser congruente con lo que pienso y siento y también con lo que veo». El Deportivo de Rubén de la Barrera será del palo agitador.

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«Si dudo, no hay dudas: siempre un paso hacia adelante»