Poco fútbol para tanta pasión

TORRE DE MARATHÓN

LOF

05 abr 2023 . Actualizado a las 19:31 h.

El pasado sábado Salamanca amaneció teñida de azul y blanco; se respiraba deportivismo en todos los rincones del centro de la ciudad. Tanto fue así que su icónica Plaza Mayor se convirtió en el epicentro de las llegadas de los cientos de aficionados del Dépor, como si de la salida de una carrera popular se tratase. Desde allí arrancaba el partido.

Puedo asegurar que la capital charra es una ciudad que pide fútbol profesional, se muere de ganas de poder volver a vivir noches épicas en el Helmántico. En esta ocasión, nos trasladamos al sur, al Reina Sofía. Yo nunca conseguí ganar en ese campo, territorio hostil. Nada extraordinario. Allí no suele vencer ningún visitante, pero el Dépor tiene que ganar porque es el Dépor, el único club capaz de llenar de fieles grada y media de un estadio ubicado a medio millar de kilómetros de casa. Cuenta la leyenda que algún aficionado sin entrada llegó a hacerse socio de Unionistas para poder ir a ver el partido; yo quiero creérmelo.

Después de disfrutar de una comida y sobremesa con amigos y excompañeros de mi paso por Salamanca, tocaba opinar sobre la alineación. Diego Villares de lateral, cada día me sorprenden más las decisiones de Oscar Cano; tendrán un sentido, seguro, pero totalmente desafortunado. El caso Trilli ya no es ni noticia; lo que él pidió hace meses por el bien del chaval. Que el mayor activo del club ya ni cuente para el actual entrenador es preocupante, y mucho. Probablemente, en unos años será Trilli quien nos marque gol y pida perdón. Y ojalá suceda en la mejor de las categorías.

Mario Soriano y Losada pusieron el empate en el marcador al descanso. Tras adelantarnos, llevábamos diez minutos esperando la igualada; de más a menos, como suele pasar en todos los encuentros a domicilio. Mientras el Dépor hacía cambios obligados, Unionistas sacó partido de lo único a lo que se podía aferrar: una contra, un centro o un error. Así llegó el 2-1; centro, remate y de nuevo un exdeportivista que pidió perdón. Antes del tanto local, el Deportivo, más por empuje que por ideas, rozó el segundo, y a raíz del gol de Christian Santos también tuvo opciones de hacerlo.

Finalmente, palmamos. Otra más para el inventario de los partidos lejos de Riazor.