
Volvimos a ver un estadio de Riazor prácticamente lleno ante una previa soleada y un pospartido con Sen Senra de fondo. Y por qué no voy a insistir en que lo que veo me gusta y mucho, a pesar de los malos resultados. Los tres del centro del campo y la defensa demuestran superioridad en todos los partidos, sea cual sea el rival son ganadores en sus duelos, tienen presencia e imponen dentro del campo, son protagonistas con balón y dueños de sus parcelas sin el.
El sábado hubo un protagonista, el 17 blanquiazul. Hugo Rama ha pasado de ser una de las perlas de la cantera del Deportivo por su buen trato con el balón y su golpeo, a ser un futbolista que abarca todo el terreno de juego, que es capaz de dar y hacer jugar a su equipo y de volver hacia atrás en los momentos en los que así se pide, y es que esta versión de Hugo no es de Primera Federación, es de Liga de Fútbol Profesional.
Dentro del campo, lo que más faltó fueron la presencia, destellos y protagonismo de los tres de arriba, y es por lo que no me preocupa la tabla clasificatoria. Lo del partido contra el Cornellá, considero, que con Lucas Pérez y los chavales de Abegondo por banda hubiese sido otro cantar. Cabe destacar el comienzo del Alcorcón el año pasado y dónde acabó.
Desde el punto de vista gestual Idiakez rozó la desesperación, y es que se le atraganta al equipo atacar defensas en bloque bajo. Evidentemente, los recursos e individualidades que te pueden dar los jugadores que anteayer no pudieron participar son las principales armas para hacer daño a estos equipos que vienen a Riazor a empatar, pero debemos pedir más. El Dépor fuera, pero sobre todo en Riazor, tiene que ganar.
El debut: muy buenos minutos de Martín Ochoa y de Diego Gómez. Este último, 16 horas después, nos maravilló en el Mundo del fútbol de Abegondo con un doblete y una asistencia para que el Fabril consiguiese así su primera victoria de la temporada, esperemos que primera de muchas para los de un Óscar Gilsanz muy acertado con los cambios; lo que no cambia es la ciudad deportiva, mismas caras, viejos amigos, conocidos y muchas ganas de que los chavales sean el PIB que lleve al club al fútbol profesional.
Deportivistas, esto huele bien. Abegondo ha dejado de fabricar futbolistas para pasar a fabricarlos y aprovecharlos. ¡Por fin!