
Hay muchos tipos de aficionados: por un lado tenemos a un sector de la afición, cabreado por la gestión del club, de la plantilla y del equipo. Estos no esperan a que se reciba un gol en el noventa para mostrar su desánimo y asqueo, suelen tener un discurso breve pero intenso, no andan con rodeos. A estos se les llama haters.
Hay otros que simplemente lo viven día a día; sí el equipo gana, están viendo los resultados de la jornada cada quince minutos, actualizan la clasificación en directo y auguran los resultados del Deportivo de las siguientes tres o cuatro citas; en cambio, si el equipo pierde, no entran en redes sociales, ni aplicaciones deportivas, desaparecen durante una semana. A estos se les llama ilusos.
También nos encontramos con aficionados que disfrutan del partido, se gane o no. La excusa es el Dépor, reunirse con amigos y tomarse unas cuantas 1906. Si es en el estadio, mucho mejor, pero en un bar también se suman al espectáculo. Cuando se gana cantan el famoso Nos van a ver volver, de Coego, y cuando se pierde lo cantan también. No nos equivoquemos, son igual del Deportivo que el resto, pero somatizan mejor los resultados. Les llamo optimistas.
Por último, los sufridores son aquellos que viven entre las desgracias deportivas. Disfrutan mucho todo lo positivo, pero no se fían, no se relajan, porque saben que si lo hacen, en ese momento es cuando va a llegar el gol en contra, el penalti fallado o la cantada estrepitosa. Estos aficionados suelen entenderse entre ellos, y generan un amor incondicional por su club y sus colores. No saben por qué, pero le quieren de verdad.
En cuanto al partido: los centros laterales son una de las situaciones de ataque más difíciles de defender, dado que estar bien orientado en carrera es muy complicado. Se pueden defender por acumulación, priorizando el centro frente las caídas de los despejes, como se suele hacer en los finales de los partidos. Incomprensiblemente, el Dépor no interpretó bien la situación de partido y pensó que estaba en un partido de pretemporada, o eso espero. El equipo estuvo mal, y lo pagó con esa fatídica jugada.
Mercado invernal como última oportunidad para que el míster Idiakez haga que el equipo juegue y convenza a esta afición sufridora que se merece todo.