El Dépor vuelve a casa, donde su estrella, que persigue su mejor versión del pasado curso, suma dos tiros al palo, provocó un autogol y marcó en jugada
26 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Hay un reinicio en el Deportivo, que al cabo de dos partidos seguidos fuera y sendas derrotas quiere reencontrar en Riazor la sintonía perdida. Aquí donde más de 20.000 blanquiazules se dejan la piel, Yeremay (Las Palmas, 2002) aviva la llama de su fútbol. El canterano, autor de tres goles en las diez primeras jornadas, está impulsando el rendimiento de su equipo como local. Al amparo de su hinchada es donde más recuerda al futbolista de la última temporada, pese a los marcajes especiales que los rivales le aplican, las mil trampas que siembran a su paso y que él mismo sigue en busca de aquella excelente regularidad. El atacante, que hace tres semanas marcó en Riazor un gol de bandera, selló en la celebración su compromiso como deportivista y unió su propio futuro al del equipo que lo acogió cuando era un niño y ahora lo abraza como a un héroe.
Tras un centenar de partidos con la camiseta del primer equipo blanquiazul, un selecto club en el que de la actual plantilla solo le acompañan Diego Villares y Mario Soriano, el deportivismo requiere al mejor Yeremay para volver a guiar al Deportivo hacia una victoria que aleje el fantasma de la crisis. Paradójicamente, ahora que el maravilloso futbolista se posiciona más cerca del área, es cuando menos decisivo está resultando para el ataque de su equipo. Nada que no pueda evolucionar a mejor, como el conocimiento de todo el plan que Antonio Hidalgo propone y el propio rendimiento del canterano, capaz de deslumbrar como ningún otro jugador de la categoría.
«La idea es seguir empujándolo hacia arriba. Estoy encantado con Yere, está trabajando muchísimo sin balón y muy bien con él, encontrándose, fluyendo en esas situaciones que nos va facilitando. De cara al gol puede no estar teniendo efectividad, pero provoca un montón de situaciones. Lo veo contento y eso se refleja en el campo», señalaba hace algunas semanas su entrenador, obligado a frenar la sangría defensiva mientras deja todas las puertas abiertas al espléndido potencial atacante de que dispone.
Dos victorias y dos empates
El caso es que Yeremay ya ha maravillado en casa, donde a otros se les sigue esperando. El Dépor ofrece un balance de dos victorias y dos empates en sus cuatro partidos como local. Todos con destellos del joven genio. Durante el estreno liguero en el estadio blanquiazul, el canterano estrelló en el larguero la mejor jugada de ataque de su equipo tras plantarse ante el portero del Burgos. También golpeó en el palo su combinación con Soriano desde la frontal del área en el duelo contra el Sporting. Y llegaba para rematar a gol el primero frente al Huesca tras el centro de Mulattieri, pero un defensor se le adelantó para marcarse en propia meta. La diana que alumbró en el último partido en Riazor hasta el de este domingo solo se le ocurre a aquellos con un talento extraordinario para el fútbol. Hasta Rubi, el propio técnico del Almería, con más de 150 jornadas de Primera en su trayectoria, se rindió a un golazo por toda la escuadra que como entrenador le «dolió encajar así», pero como amante del deporte lo disfrutó, porque fue «un chicharro espectacular», reconoció sin rodeos.
Encaje en la mediapunta
En el rendimiento de Yeremay también influye ese encaje con los otros tres mediapuntas que Hidalgo sigue engrasando. Al canario se unen David Mella, Mario Soriano, Luismi Cruz y hasta Stoichkov para conformar la segunda línea de ataque más extraordinaria de la categoría, pero aún pendiente de plasmar su rendimiento individual en el plano colectivo. Su presencia al completo en el campo está obligando a modificar por momentos las posiciones naturales de los cinco, con el canario, como queda dicho, alejado de la banda; Luismi de carrilero por la izquierda; Soriano en el mediocentro; Mella hasta de lateral; y Stoichkov en la derecha.
Las pruebas pueden continuar hoy, cuando el entrenador deportivista medita rearmar el plan defensivo y redefinir el rol de más de uno de estos como alternativa posterior, a la espera de un partido largo contra el Valladolid.
El rival de esta noche, separado apenas un punto del Dépor en la clasificación, no acaba de arrancar, pese a disponer de un grupo de jugadores con muchos minutos en Primera División. Para el partido de Riazor recupera a Iván Alejo, tras cumplir ciclo de sanciones, y Amath Ndiaye, que jugará con máscara debido a una fractura en la cara. Peter Federico, Latasa y Marcos André completan un póker de ataque de campanillas. A todos ellos se medirá el genio de Yeremay en la oportunidad de sellar la tercera victoria en Riazor y encender la lámpara de su mejor fútbol.