Las autoridades inauguran el alojamiento para estudiantes en el campus que lleva un año funcionando y donde la demanda ha desbordado todas las previsiones
30 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los del año pasado, «héroes» El rector, Domingo Docampo, calificó ayer de «héroes» a los estudiantes que fueron pioneros en irse a vivir al campus de Lagoas Marcosende al inicio del curso pasado. En la conquista del monte pasaron tantas vicisitudes como los descubridores de territorios ignotos. El año pasado no había el magnífico centro comercial que paliará algunas necesidades primarias. Primum vívere... Aislados El aislamiento de la zona durante los fines de semana sigue siendo una realidad. Por ello el rector aprovechó que estaba allí el alcalde, Lois Pérez Castrillo, para pedirle que los Vitrasa suban al campus los fines de semana. Hasta ahora la solución más corriente era tomar un taxi entre varios. ¿Pero qué ocurría cuando uno se perdía en las procelosas noches de copas y no encontraba a sus amigos después de haberse gastado la pasta? Catalán y galego La inauguración de la residencia fue un ejemplo del pluruilingüismo existente. La empresa promotora de la residencia es catalana y muchos de sus ejecutivos empleaba este idioma para hablar entre ellos. Como había gete de todos lados mas de uno se dirigió a una galega falante en catalán. Y ésta contestó, sin inmutarse, en galego. «¿Qué vol dir rapases?», preguntaba uno de los barceloneses. Currás, nostálgico El conselleiro de Educación, Celso Currás, se puso a recordar los viejos tiempos de los colegios mayores «que nos dieron una formación añadida que no daba entonces la Universidad». Paredes de aluminio y hormigón En la residencia hay varias cosas que llaman la atención. En primer lugar, que las paredes son de aluminio. En segundo lugar, que las vistas son de lo más relajantes y que hay mucha luz. En tercer lugar, que hay un gimnasio para ponerse cachas. En cuarto lugar, que las camas son pequeñas para aquellos que jueguen en el equipo de baloncesto de la Universidad. Y en quinto lugar, que las cocinas se comparten entre dos.