El candidato del BNG afronta la recta final de la campaña convencido de que le dará la vuelta a las encuestas que le despojan del bastón de mando de la ciudad
19 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Sólo son encuestas, vino a decir ayer el candidato a la alcaldía del BNG, Lois Pérez Castrillo, al comentar el resultado de los sondeos que sin excepciones apuntan a que el actual regidor municipal dejará de serlo tras las elecciones del domingo. «A única enquisa válida é a do domingo», parafraseó también Castrillo al modo de esas frases hechas para vestir la adversidad como «el fútbol es así», o el clásico «no hay mal que por bien no venga». Bajo esas frases alquiladas Castrillo y los suyos restaron así trascendencia a los sondeos, y también rigor científico, estrategia adoptada desde que los primeros estudios de opinión se empeñaron en no reflejar los deseos de los nacionalistas. En una verdad como un templo, y para no desatar euforias ni castigar los ánimos, Castrillo recalcó al que le preguntaba que hasta el 25 nada, porque, como dicen los taurinos, hasta el rabo todo es toro «e nos vamos a darlle a volta a estos inquéritos», aseguraba. El candidato a la reelección quiso desbordar ese optimismo maquillador de contrariedades y caras de poema en su encuentro con los universitarios. La cantera de votos está allá arriba en la Ciudad Universitaria y en general entre los jóvenes, o al menos eso dijeron los sondeos. No queda claro si esa parte de las encuestas es tenida en cuenta o no por el hoy alcalde, que todavía ayer con su doble oficio dio «misa» en el Concello y repicó en la Universidad y ante los empresarios. «En eleccións anteriores os alcaldes que optaban á reelección olvidábanse de as súas obligacións e só facían campaña», mantiene Castrillo, que al menos en lo que se refiere a inauguraciones de última hora mantiene igual de alto el listón que sus antecesores. Ayer la procesión en todo caso fue por dentro y los nacionalistas aseguran que no perderán la esperanza hasta el pitido final, se empeñen en decir lo que quieran las encuestas. «O segundo tempo comeza agora», señalaba el candidato cuando se le insiste en el tema de los sondeos. «Hai que estar cego, xordo e mudo para non decatarse de todo o que gañou e mudou Vigo nestes catro anos» y con esa frase Castrillo niega en cuanto puede la mayor, y además advierte que él y los suyos le darán en los cinco días que restan la vuelta al marcador.