Unamuno estuvo en Vigo

| PABLOS |

VIGO

CONTRASTES

07 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

COMO escondida entre suizos y torteles, en la vitrina que bajo la barra dorada del amplio mostrador tuvo el inolvidable café Derby, en el arranque de Urzaiz, hasta finalizar los años setena del pasado siglo, podía verse una pajarita de papel, plegado y firmado por don Miguel de Unamuno. El gran vasco salmantinizado, eterno agonizante que definitivamente agonizó la tarde en que finalizaba aquel año siniestro de 1936, estuvo al menos dos veces en Vigo. La primera, muy tempranamente, en un viaje a Galicia que recoge en las bellísimas páginas de su libro «Por tierras de Portugal y de España» y en el que trató a doña Emilia Pardo Bazán, a Lamas Carvajal y al boticario y gaitero pontevedrés Perfecto Feijóo, dueño del loro Ravachol, perpetuamente llorado en carnavales. La última estancia de Unamuno en Vigo data de poco antes de su muerte, años de la primera república y camino de Inglaterra, donde iba a recibir el título de doctor «honoris causa» por la Universidad de Oxford. Creo que el admirado Francisco Fernández del Riego podría precisar tan histórica visita, porque fue tertuliano de don Miguel y acaso le vio relizar el ejercicio de papiroflexia que hemos aludido y que él denominaba «cocotología», en torno a la cual escribió todo un tratado. Fue un gallego, José Suárez, quien nos ha dejado las más hermosas imágenes de Unamuno, captadas con una cámara barata pero con enorme sensibilidad. Universales son hoy, y emblemáticas. Lástima que aquella pajarita testimonial, histórica, se haya perdido para siempre.