De farolillos a faralaes

La Voz

VIGO

La Mirilla Un espectáculo de cometas japonesas sorprendió ayer a los transeúntes de Montero Ríos

23 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

En una ocasión el maestro cometero japonés Tsumotu Hirió dijo que «si la escultura puede ser definida como el arte de humanizar el espacio, entonces la cometa es seguramente una forma prometedora de escultura moderna». Igual de impresionados que ante un tallado de mármol quedaron ayer los transeúntes que paseaban por Montero Ríos a las 20.00 horas. Y es que las cometas japonesas que ayer pudieron disfrutar los vigueses distan mucho de aquellos rombos maltrechos que muchos recordamos mandar al viento. Los niños fueron los más divertidos por el espectáculo, aunque los padres no se quedaron atrás ante las figuras en tres dimensiones con llamativos coloridos que pintaron el cielo de la ciudad. Sorprendentemente aquellas cometas que aparecían en la película de Mary Popins distan mucho de ser la mitad de fantásticas que las orientales. Debió de ser que Marco Polo cuando las trajo a occidente se dejó algunos planos de instrucciones porque las obras de los vecinos asiáticos son casi piezas de artesanía. Bambú, papel de seda y pinturas son sus ingredientes básicos para confeccionar figuras de animales u objetos que dejan maravillado a cualquiera. Bien es cierto que objetos como cometas o los farolillos, con una fabricación muy similar, tienen en lugares como Japón mucha mayor tradición que por estos lares, pues allí son comunes en fiestas como el festival del cerezo o el día del niño. También se usaron, en los lejanos tiempos de los emperadores y las dinastías, con propósitos militares. A faralaes Es lo que tiene el verano, que con tanto viaje se borran las fronteras y en una misma ciudad se puede disfrutar de espectáculos japoneses y andaluces al mismo tiempo. El typical spanish por excelencia dejó algo de su arte por tierras gallegas. El objetivo era iniciar a los más pequeños en flamenco, percusión, ritmos y danzas. De este modo todos los que se acercaron ayer a la plaza de la pintora Maruxa Mallo en el Calvario pudieron disfrutar un poco de las palmas y los faralaes, esos volantes que adornan los típicos trajes andaluces.