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IGNORADO, o cuando menos silenciado, pasó hace días el noveno aniversario del fallecimiento en Vigo de Laxeiro, una de las personalidades más definidas de la cultura gallega. Murió el pintor en su casa de la calle Urzaiz, inmediata al desaparecido café Goya, en el que pasó tantas horas de su vida, el 21 de julio de 1996. Y el entierro de sus restos mortales en Lalín, donde había ejercido de barbero en su juventud, constituyó un acontecimiento de cita multitudinaria. Allí podemos recordarle, en el museo de su nombre, como en la sala de la Casa das Artes que reúne obra suya -no la mejor, ni mucho menos-, en el Museo de Castrelos, en la colección Caixanova y en tantas y tantas particulares como atesoran cuadros suyos. Al cabo de casi una década acaso podamos situar debidamente a Laxeiro en el ámbito de la pintura gallega y española de la segunda mitad del pasado siglo. Por supuesto, nunca quedará anulado. Mas, acaso, no se yergue su figura tal elevada como algunos sostienen. Es, sin duda, un artista significativo, personal, poderosamente barroco a partir de un populismo incluso folklórico que supo elevar a trascendente y perdurable. Pero no para emparejarlo con figuras tan señeras como Vázquez Díaz, Pancho Cossío, Benjamín Palencia, verdaderos innovadores y españolísimos, dignos compañeros de esos genios también españoles que son Picasso, Juan Gris, Miró, Gargallo o Julio González. Convendría cotejar la obra de Laxeiro con la de Clavé, por ejemplo, y la de otros regionalistas en Cataluña, País Vasco, Andalucía, para situarle debidamente. Y, por supeusto, interesarse mucho más por su obra inicial y de las primeras etapas que por la relativamente informalista, donde hay demasiado picassismo y, en estricta justicia, podría decirse de él la sutil reflexión de Eugenio d¿Ors: «Bienaventurados sean nuestros imitadores, pues de ellos serán nuestros defectos». Ante la citada Casa das Artes saludamos a Laxeiro en efigie, en el espléndido busto que con maestría y amor le hizo Xuxo Vázquez. Y volvemos a su obra, siempre atractiva.