Entre «persoeiros» anda el juego

VIGO

La Mirilla

13 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Compartir banco con Enrique Peinador Lines ?rodrá hacerse a partir del próximo 25 de marzo. Ese día, además de instalarse su efigie en bronce en un parque de Mondariz Balneario (muy cerca de la de piedra que recuerda a su padre), el que fuera descubridor de las posibilidades empresariales de la villa termal será nombrado hijo predilecto. Y se hará con toda la pompa y solemnidad que, según los impulsores de la iniciativa, merece una figura como la del empresario-mecenas. El mismo que da nombre al aeropuerto, que para eso eran suyos los terrenos en los que se construyó allá por el año 39. El caso es que, según José Antonio Lorenzo, lo del día 25 no será sino un acto de justicia. Y entre los muchos motivos de reconocimiento, no es menor el hecho de que fuera precisamente Peinador Lines el impulsor (y conseguidor) de la segregación de Mondariz Balneario, convirtíendolo en el municipio más pequeño de Galicia. ?l escultor José Molares, que fue el que recibió el encargo, hace días que entregó la obra en la fundición que Cuqui Piñeiro tiene en Goián. Según me contaba ayer José Molares, todo lo que tuvo como modelo fueron unas fotos antiguas de no muy buena calidad pero, eso sí, guardadas con mucho mimo por una vecina que, al parecer, es un pozo de documentación sobre la historia local. La idea del artista es que la escultura, de tamaño más grande que el natural, forme parte del paisaje. Si, de paso, mucha gente le imita y se sienta a su lado con un libro (y lo lee), miel sobre hojuelas. Pues eso. En la galería de retratos «Mereció la pena esperar». Fue lo que dijo Francisco Fernández del Riego cuando, la pasada semana vio, por fin, su retrato colgado en la galería de idems de la Real Academia Gallega. Dijo aún más: «me parece el mejor en todos los aspectos». Tanto piropo tiene que ver, no sólo con que se sienta fielmente reflejado, sino con el colorido, vivo y fuerte, que eligió Antón Pulido. Y es que es en ese aspecto, el cromático, en el que sobresale del resto, incluido el de su admirado Manuel Murguía, mucho más sobrios y apagados. Fernández del Riego acudió al acto con la misma indumentaria con la que posó para el cuadro, salvo la corbata. Me cuenta uno de los asistentes que fue un acto entrañable, que presidió, como no, el anfitrión de la casa, Xosé Ramón Barreiro. Allí estuvieron Méndez Ferrín, Antón Santamarina, Luz Pozo, Torres Queiruga... Por cierto que fue la primera vez en muchos años que pudo verse a Antón Pulido sin barba, fruto de una reciente operación. Quién sabe si, a partir de ahora, será ese su nuevo look. A ver. Otro premio para Caixanova ?sta vez les llega por la rama bodeguera. La Red de Capitales de Grandes Viñedos consideró que la rehabilitación arquitectónica llevada a cabo en las bodegas Cálem era de quitarse el sombrero. Y eso hicieron ayer en el Museu do Vinho de Oporto.