El astillero vigués Hijos de J. Barreras ha presentado a la Autoridad Portuaria de Vigo un proyecto para ampliar en 50 metros la longitud de sus dos gradas principales, que en la actualidad rondan los 200 metros. La obra incluye ganar ese terreno al mar y retranquear las compuertas que bloquean la entrada del agua y habilitan un enorme dique seco. El objetivo principal de la reforma es el de poder construir buques de una eslora máxima de 250 metros, un segmento de mercado inalcanzable en este momento, pero «en el que en poco tiempo nos encontraremos más cómodos por nuestra capacidad tecnológica y rentabilidad», según dijo a La Voz el presidente del consejo de administración, José Francisco González Viñas. Paralelamente, la propuesta presentada por el astillero vigués -uno de los mayores de España por cartera de pedidos- incluye la solicitud de una concesión administrativa hasta el año 2038, cuando en este momento tendría la autorización de uso de la zona hasta el 2025. «Esperamos que el Puerto nos dé su autorización si lo cree conveniente», añadió González Viñas. La extensión en el tiempo por parte de la empresa se asocia a la necesidad de rentabilizar las inversiones en las instalaciones que darán cabida a naves mayores. Las imadas de H.J. Barreras ya fueron alargadas en los años 1999, 2002, 2005, además del proyecto en curso. Su longitud ha pasado de los 130 metros en la época en que el astillero estaba en manos públicas, hasta los casi 200 actuales. Privatización Se da la circunstancia de que el astillero cumplirá este año sus primeros diez años en manos privadas, después de ser adquirido al Estado en 1998, y atraviesa sus mejores momentos, al igual que las factorías de toda la ría viguesa. La facturación al cierre del año 2007 será de 250 millones de euros (en 1999 fue de 11.000 millones de las antiguas pesetas), con un cartera de pedidos de 16 buques y valorada en más de 1.300 millones de euros. H.J.B. Fue adquirido a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) el 9 de junio del año 1998, aunque su adjudicación por el Consejo de Ministros fue ya a finales del año 1997. Como singularidad, se convirtió en una de las primeras compañías públicas que liquidó el Estado en su largo proceso de privatizaciones y, desde luego, el primer astillero. El Estado ha tardado casi ocho más en liquidar el grupo Izar.