Chus Lago, nuestra aguerrida concejala, viaja ya rumbo al Polo Sur. Durante dos meses se va a explorar el continente helado en una aventura por las "montañas de la locura" que fabuló Lovecraft. La alpinista quiere convertirse en la cuarta mujer del mundo que alcanza el eje sur de la Tierra, en un viaje en solitario arrastrando 130 kilos de equipaje en un trineo. Da pavor pensar en adentrarse en ese desierto de hielo en el que puedes terminar como un palito del Capitán Pescanova. Pero está visto que hay gente, como Chus, que no le tiene miedo a nada.
-"¡Esta chica es una valiente!", me comenta el peluquero.
-"Desde luego, como todos los alpinistas", le contesto.
-"¿Pero cómo que alpinista?", responde el hombre, "yo lo digo por meterse a concejala".
Para mi barbero, la valentía de Chus Lago no está en que corone altas cumbres o se juegue la vida en el Everest sin oxígeno. En su opinión, el colmo del arrojo es atreverse a formar parte de la Corporación Municipal de Vigo.
Con la vida tranquila que podría llevar esta mujer escalando el K-2 o cruzando a nado el Orinoco infestado de pirañas, Chus Lago ha elegido lo más terrible, una vida de graves penalidades e indecibles padecimientos en la praza do Rei.
Yo mismo, por ejemplo, que no me tengo por audaz, no tendría dudas si me diesen a elegir entre participar en una comisión de gobierno o pasar dos meses en el polo a cincuenta grados bajo cero. Antes de terminar la pregunta, ya tendría los esquís puestos.
Objetará el amable lector que ser concejal del Excelentísimo Concello de Vigo está bien remunerado. Pero, ¿qué dinero puede pagar tener que aprobar ciertas cosas y sancionar ciertas declaraciones? Pongo por ejemplo las ruedas de prensa que los ediles socialistas han tenido que dar estos días para elogiar las maravillas de los presupuestos del Estado y de la Xunta para Vigo. ¿Con qué cara sale uno ahí, a decir que las cuentas son extraordinarias? Vivir un papelón semejante no hay sueldo que lo pague y, de poder elegir, preferiría uno irse de acampada a la cima del Aconcagua bajo un temporal de nieve.
Problema general
Pero tragarse tales sapos no es una exclusiva socialista. Hasta hace dos días, como quien dice, eran los concejales del PP los que salían a defender presupuestos "históricos para la ciudad". Mientras que sólo hay que ver las caritas que ahora ponen los del BNG, que se estrenan en defender presupuestos, merced a sus áreas de gobierno en Santiago y sus influencias en Madrid.
Así pues, estoy de acuerdo con mi barbero. Chus Lago es una valiente. Pero su formidable aventura, la realmente difícil, no está en el desierto helado sino que es la que deja en Vigo. A la que, salvo quienes tengan la cara de hormigón armado, seguro que se apuntaría gustosa media Corporación.