En plena polémica por el posible derribo de los edificios de Samil el presidente de los promotores reitera la urgencia de lograr seguridad jurídica en el urbanismo, crítica la amplificación de este tipo de problemas y cree urgente conseguir que Vigo sea una seña de progreso y desarrollo
14 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Partamos de unos datos objetivos, indiscutibles. Vigo es la mayor ciudad de Galicia, que con su área de influencia tiene una población de más de un millón de habitantes; también hay censadas, según datos de la Confederación de Empresarios, unas 34.362 pequeñas y medianas empresas. Por lo tanto me parece una obviedad el pensar que tenemos que promover la necesidad de que las administraciones y la sociedad civil nos unamos, nos coordinemos para intentar que el repunte de la economía se perciba en nuestro ámbito territorial antes y de una manera más ágil y efectiva que en otros lugares.
Como ya he comentado, tenemos masa crítica suficiente, población y un tejido empresarial que en multitud de ocasiones ha dado la talla cuando había que hacerlo.
Tenemos que demandar igualmente que nuestros líderes políticos y sociales se pongan a la altura de la sociedad a la que sirven y a la que se deben olvidándose de protagonismos ridículos que, entre otras cosas, estoy seguro que cada vez convencen a menos. Soy de la opinión de que las gestiones fundamentadas en aspectos artificiales, en poses para vender una imagen irreal, al finalpasan factura. Ya que, a fin de cuentas, el ciudadano no percibe la buen gestión en su cotidianidad, en su trabajo, en el consumo, etcétera.
Ciñéndome al sector que represento, como presidente de los promotores de Pontevedra y de Galicia, tengo que redundar en que el dato de la concentración de la población y la calidad del tejido empresarial se convierten en una cuestión de especial importancia, facilitando la implementación de acciones dinamizadoras de la economía.
Desde nuestra asociación hemos trasladado al Gobierno un Plan de Reactivación del Sector Inmobiliario (PRSI) que propone actuaciones a la administración en muy distintos ámbitos como son:
1) a la Consellería de Presidencia, la coordinación
2) a la Consellería de Economía e Industria, gestiones vinculadas a la financiación y al consumo
3) a la Consellería de Facenda, cuestiones vinculadas con la fiscalidad
4) a la Consellería de Cultura, respecto a la rehabilitación y al turismo y
5) a la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, como no podría ser de otra manera, le pedimos una batería de medidas que intentan introducir , dentro de la racionalidad y del sentido común, las políticas vinculadas a vivienda, con especial incidencia en la política referida a la de protección, dejándonos de demagogias sin sentido (a las que hacía referencia antes), y poniendo los pies en la tierra.
Parto de la base de que no puede haber ni un solo vigués que demande una vivienda de protección y no la tenga. Otra cosa es que nos cuestionemos qué limitaciones hay que ponerle a este tipo de viviendas para facilitar su financiación y por lo tanto su venta.
También hemos pedido muchas cuestiones relacionadas con el ritmo de las tramitaciones administrativas y la ordenación del territorio.
Estas últimas medidas están pensadas para que actúen sobre una petición histórica para nuestro colectivo que es imprescindible, la seguridad jurídica y especialmente en el ámbito de Vigo.
En los últimos días estamos viviendo en la ciudad graves consecuencias derivadas de esta inseguridad y, lo peor, es la sensación (para sorpresa de muchos), de que también esta cuestión está siendo utilizada demagógicamente por algunos, ¡amplificando! el problema de una manera inconsciente. No les importa el daño que se produce con la idea de asimilar Vigo con la inseguridad jurídica de una manera tan reiterada, buscando una teórica rentabilidad política y dando la impresión de que lo que menos importa son los afectados y el coste que tenga para la ciudad.
Recuerdo debates muy interesantes en el Club Financiero respecto a la marca ciudad . En esos días, a modo de preparación, me leí algunos textos de Tony Puig Picart, un divertido ácrata setentón y uno de los responsables de la marca Barcelona , que manifestaba abiertamente que le encanta trabajar con ciudades atrevidas, inconformistas y desafiantes, descripción en la que puede encajar, bajo mi punto de vista, Vigo. Pues bien, termino con una frase suya que me encantó hablando de crear ciudad: « Todo se hace y piensa desde la suma, con liderazgo municipal: administraciones, asociaciones ciudadanas, empresas, ciudadanos plurales... ».
¡Ojala fuera así en Vigo!... el pianista lo pongo yo.