El popular Figueroa evita desde hace semanas coincidir públicamente en el Concello con el alcalde Caballero
06 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El Partido Popular, grupo mayoritario de la oposición en el Concello de Vigo con sus 13 concejales, ha llegado a la conclusión de que le conviene pactar con el gobierno socialista en minoría, que solo tiene 11 ediles. Sin embargo, una vez aceptada la mayor recelan de los detalles. Por ejemplo, tienen claro que no va a producirse una firma conjunta del acuerdo con los socialistas y el portavoz del PP, José Manuel Figueroa, ni siquiera quiere fotos con el alcalde, Abel Caballero.
Con esta premisa, en los plenos celebrados desde que se negocia el acuerdo y mucho menos en el que tuvo lugar el pasado 31 de marzo, cuando ya solo estaba pendiente del anuncio oficial, Figueroa ha escapado como gato escaldado de la presidencia del salón de plenos. Conocedor de que los fotógrafos estaba a la caza de una imagen suya con Caballero, ni por equivocación se acercó por el estrado del regidor.
Aseguran los populares que no tienen por que coincidir ambos líderes y que la foto de una presentación conjunta del acuerdo es innecesaria. No dan a conocer una explicación coherente ante tanta pamema a comparecer si, como afirman, es un acuerdo que beneficia a Vigo y en el que no buscan réditos electorales. Pero son conscientes de que es un pacto atípico que se cierra coincidiendo con el 35 aniversario de las primeras elecciones municipales democráticas. Y en estos siete lustros nunca hubo en Vigo un caso similar; si acaso, el exalcalde socialista Manuel Soto fichó a concejales conservadores, pero nunca pudo lograr un pacto presupuestario con el PP.
Algunos le restan importancia señalando que no viene a ser más que la reedición a escala local del acuerdo de gobierno alemán. Aunque, claro, no es exactamente lo mismo: allí pactan un gobierno y el segundo partido, el socialista, da la presidencia al primero. Aquí es justo al revés, el primero, el popular, reafirma al segundo, el socialista Caballero, que cuenta con la alcaldía por decisión del BNG.
Fechas claves
En total han transcurrido 46 días desde que Figueroa y Caballero se reunieron por primera vez hasta que esta semana el pacto ha sido hecho público, con un documento que ambas partes esconden. Tras el primer mes de contactos, la cosa estaba hecha pero el alcalde prefirió retrasarlo.
Ni mucho menos por casualidad, el miércoles 26 de marzo la cosa se aceleró. Ese día se manifestaban los defensores de la sanidad pública y el alcalde quiso esperar a ver si se producía alguna reacción a su supuesto apoyo al hospital que construye la Xunta. Una vez comenzada la marcha, los concejales que envió (Regades, Rivas, Rodríguez) le transmitieron la buena nueva: no había ninguna pancarta ni críticas al alcalde dar facilidades a lo que siempre consideró un «centro privado». Satisfecho, Caballero llamó a Figueroa para hacerlo oficial.
El otro gran logro del alcalde ha sido evitar que las asociaciones antidesahucios critiquen la venta de pisos municipales de Rosalía de Castro que el BNG quería dedicar a familias desalojadas.