No sabemos a qué esperan los científicos para ponerse a fondo con la creación del banco de neuronas. Sería muy útil para muchísimas personas, pero hay un grupo de profesionales, los políticos, (es un decir, lo de profesionales), que las necesitan más que nadie. Es una urgencia. La idea (es otro decir) que soltaron integrantes de los grupos municipales de PP y PSOE sin sonrojarse ni un poquito es un indicador claro de esta carencia cerebral.
El problema es que las ideas que tiene estos individuos humanos no son como las nuestras, que las soltamos y se las lleva el viento con la fuerza de una ciclogénesis. No. Ellos las esparcen en esas espeluznantes reuniones llamadas plenos municipales y si la mañana está un poco tonta, se cumplen.
No se ponen de acuerdo en nada, pero para las chorradas están ahí como una piña, dándolo todo. A lo mejor a usted le ha pasado desapercibida, pero la última ha sido que los dos partidos han coincidido en que sería genial construir un campo de fútbol en los céntricos terrenos que quedarán baldíos después de que se terminen las obras de la nueva estación de ferrocarril.
Ya les tiene que gustar mucho el balompié para querer calzarnos un estadio urbano. Para eso casi sería mejor arrasar con el Verbum y montar allí unas pachangas tipo «Yo, playas». Porque carencias las tenemos a patadas, pero el fútbol no es precisamente la cenicienta del cuento del deporte base. A mucha gente le gusta, sí. Pero a mucha otra le gustan otras cosas. Y no se les ocurre que les paguen con el dinero de todos un autobús para ir a ver un concierto o una exposición a Madrid (por ejemplo). Siendo un campo de fútbol una cosa verde... ¿no sería más lógico pensar en hacer un gran parque, que no sobran nunca?
O incluso mejor. Qué tal pensar primero en el tren y luego ya veremos...
begona.sotelino@lavoz.es