El PP teme no rentabilizar el pacto

VIGO

M. MORALEJO

Los populares empiezan a asumir ahora que Caballero no cumple su parte

14 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace justo un año el PP tomó un camino arriesgado. El 18 de febrero del 2014 empezó a negociar con el PSOE un pacto para aprobar los presupuestos del Concello. El PP, con trece concejales y en la oposición. El PSOE, con 11 y en el gobierno. Hoy quedan cien días para las elecciones municipales y ya nada es igual en el partido conservador. Y, sobre todo, cunde la idea de que el 24 de mayo aquel pacto no se va a traducir en votos.

Lo sabían. La formación que preside José Manuel Figueroa era consciente de que sería complicado explicar el pacto. En el minuto uno empezaron a venderlo. «Se está cumpliendo razonablemente bien», repetía el portavoz municipal de los populares. Se había ratificado en junio y Abel Caballero ya lo daba por roto en octubre. Pero el PP seguía ejerciendo de portavoz del pacto y pregonaba la «responsabilidad» que, insistían, los había movido.

Pero la maniobra del grupo socialista de no presentar un proyecto de presupuestos para el 2015 y aprovechar el pactado medio año pasado con los populares cogió con el pie cambiado a los conservadores. Desde entonces, en el PP cunde la idea de que pacto no es igual a votos y de que va a ser el alcalde el que capitalice en las urnas el acuerdo.

Del nerviosismo que recorre las filas populares dejó una muestra el concejal Antonio Bernárdez esta misma semana. Uno de los puntos fundamentales del acuerdo fue el cambio en el recibo del agua. Supuestamente, el Concello modificaría la tarifa para que los ciudadanos de Vigo solo paguen por aquello que realmente consumen. «El cambio del sistema de cobro se puede aplicar en el momento en que lo validen los servicios jurídicos, por lo que no sería necesario siquiera esperar a la próxima corporación municipal», dijo el concejal.

El edil podía haber marcado como umbral el próximo mes, pero lo centró en el 24 de mayo, día de las elecciones. ¿Por qué? Porque el PP quería hacer campaña de lo conseguido en el pacto. La medida estrella era el recibo del agua. El PP quería aparecer en campaña como el partido que ha logrado mejoras sociales, como la rebaja de impuestos locales o la mejora en el recibo del agua. Pero no podrá. El gobierno local que preside Abel Caballero decidió en solitario prorrogar la concesión a Aqualia del servicio del agua, que mantiene a Vigo con las tarifas más caras de Galicia. Para cambiarlo, ha encargado un informe a la Universidad y aún no está listo.

Así que en el PP empiezan a ser conscientes de que tienen un problema. Tradicionalmente han sido el partido más votado en las elecciones municipales de Vigo, pero esa tendencia puede cambiar en mayo. La última encuesta electoral de Sondaxe para La Voz de Galicia, publicada en noviembre, arrojaba un resultado alarmante para los conservadores: pasarían de trece concejales a ocho, el peor resultado de su historia. El 45 % de los ciudadanos consideraban negativo o muy negativo el pacto entre PP y PSOE.

La reacción del PP gallego ha sido colocar a Elena Muñoz, hasta ahora conselleira de Facenda, como cabeza del cartel electoral. En Compostela siempre marcaron ciertas distancias hacia el pacto que promovió el grupo municipal y, aun así, la exconselleira tendrá que asumirlo para su campaña. Asumirlo o romper con él. Teniendo en cuenta que parte de su lista electoral estará previsiblemente compuesta por concejales que votaron a favor del pacto, esta opción se antoja imposible.

Así que Elena Muñoz tendrá que asumir un pacto que no acaba de cumplirse. El cambio en el recibo del agua es un ejemplo, pero no el único. Ahí está el transporte metropolitano. El Concello no se sumó al acuerdo con la Consellería de Medio Ambiente para establecer un billete único en toda el área metropolitana de Vigo. La Xunta respondió implantando ese billete en los trece ayuntamientos del área pero no en su metrópoli. De nada sirvió la protesta del PP local. De nada sirvió, tampoco, que Caballero hubiera prometido a los populares sumarse al transporte metropolitano a cambio de sus votos por el presupuesto.

Así que la preocupación cunde entre los concejales y dirigentes del partido. Sobre todo al analizar que las líneas rojas del PP no fueron tan rojas. Sí se cumplió la bajada de impuestos, pero nada más. Tampoco se han eliminado los organismos autónomos del Ayuntamiento, otra exigencia de los populares. Una comisión estudia, a su ritmo, cómo hacer desaparecer el Instituto Municipal dos Deportes, la Escola de Artes e Oficios y Vigozoo.

La Ciudad de la Justicia, otra línea roja, sigue a la espera de ser desbloqueada.

Tampoco el nuevo hospital, que centrará la campaña electoral del PP. El partido exigía que el Concello pagase las acometidas eléctricas, pero el Sergas ha tenido que desembolsar 800.000 euros para ejecutarlas y no comprometer los plazos.

Conque las líneas rojas del pacto se ven diluidas. La encuesta de Sondaxe revelaba que el 45 % de los encuestados, y son mayoría, consideran negativo o muy negativo el pacto de gobierno PP-PSOE. Ahora le toca gestionar ese capital a Elena Muñoz.