Cinco candidatas a internas acusan a un matrimonio de Vigo de abusos sexuales en la entrevista de trabajo

Las aspirantes al empleo debían desnudarse y someterse a un «reconocimiento clínico» que realizaba el marido, que fingía ser enfermero


vigo / la voz

Cinco inmigrantes procedentes de aldeas de Nicaragua y Guatemala han declarado ya contra un matrimonio al que acusan de abusos sexuales tras atraerlas poniendo como cebo una oferta en Internet para trabajar de empleadas del hogar y canguros. Una vez en el piso, la pareja les hacía una entrevista de trabajo en la que tenían que desnudarse y someterse a un reconocimiento médico por parte del marido, que fingía ser enfermero. Les hacía tocamientos en los pechos o la vagina con la excusa de que querían asegurarse de que la aspirante a interna no tenía ninguna enfermedad que pudiese contagiar a su hija pequeña, a la que tenía que cuidar.

La entrevista de trabajo se realizaba en un sofá del salón del piso donde vivía el matrimonio, en el número 190 de la avenida de Castrelos. La pareja actuó supuestamente desde mayo hasta mediados de octubre del 2019. A una víctima que logró el puesto la hicieron andar en tanga por la casa. Al verse retenida y sentirse una esclava sexual, escapó y, tras deambular varios días por Vigo, denunció a la pareja.

El 17 de octubre, la comisión judicial subió al piso a registrarlo y comprobar la historia. Al verse descubierto, el hombre, vigués de 35 años, se tiró por la ventana de su octavo piso y falleció. Su viuda, sudamericana, fue detenida y está ingresada en prisión provisional a la espera de juicio. Le atribuyen cargos por detención ilegal, delitos contra la libertad sexual y revelación de secretos.

Buscan más víctimas

La investigación continúa por parte del Juzgado de Instrucción número 7 de Vigo, que busca de nuevas víctimas. Ya tiene constancia de siete perjudicadas, todas con el mismo perfil: mujeres de 35 a 40 años, nativas de Centroamérica. La denunciante y otra inmigrante tienen la categoría de testigos protegidas.

Por el momento, han declarado cinco mujeres en el juzgado y faltan otras dos por contar su versión. Los relatos de las candidatas al trabajo de interna coinciden en que acudieron tras encontrar la oferta de trabajo colgada en una página web de anuncios para vivir como internas en la casa y cuidar a la hija de seis años de la pareja. Tras llamar y obtener una cita, subían al piso a pasar una entrevista de trabajo.

En la conversación, dirigida por el marido, estaba presente la esposa, la cual se desvestía y se quedaba en sujetador para animar a las candidatas a secundarle, a fin de que su marido les hiciese el «reconocimiento médico». Para restarle importancia, la mujer les decía que era «como si estuviesen en la playa». Luego, el marido, en presencia de su mujer, las exploraba vaginalmente alegando cuestiones sanitarias. También les hacía tocamientos en los pechos y el recto, abusos que justificaba como una supuesta una exploración sanitaria, siempre según cuentan las testigos. El hombre ya ha fallecido pero la acusación va dirigida ahora contra su esposa por colaborar en estas farsas.

Según relatan, el marido, que decía poseer el título de médico o enfermero, hacía firmar a las candidatas un consentimiento informado para la revisión médica, lo que le daba mayor apariencia de veracidad. La mayoría accedió porque necesitaban empleo.

Tres de las entrevistadas renunciaron al puesto y se marcharon de la casa. No consta que durante los «reconocimientos médicos» la pareja grabase en vídeo las sesiones. Había cámaras web en el piso pero no graban.

Algunos relatos también coinciden en que la pareja les dijo que formaban parte de una organización que les iba a ayudar en todo, pues ellas trabajarían para dicho grupo en el que acababan de entrar. Les prometían que les iban a conseguir papeles para su estancia regular en España, les ayudarían a traer a sus hijos y les buscarían un chalé para vivir.

Fuentes cercanas a la investigación creen que incluso podría calificarse los hechos como agresión sexual al tener en cuenta que la pareja se estaba aprovechando de la vulnerabilidad de unas inmigrantes ilegales a las que prometían trabajo para tocarlas.

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«Hace dos semanas fui en ascensor con una chica sudamericana que estaba llorando. Subía y bajaba del noveno. Me impresionó mucho verla llorar», dice una vecina del número 190 de la avenida de Castrelos. Quizás es de las pocas personas que sabía que el matrimonio del noveno tenía una asistenta del hogar pero ignoraba que la joven estaba retenida y era obligada a servir y limpiar en camiseta y tanga y le tomaban imágenes íntimas. Actualmente, el juzgado investiga a la esposa (pues el marido ha muerto durante el registro policial, tras tirarse por la ventana) por un delito de abuso y agresión sexual y por detención ilegal.

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